Sarah Boone, una mujer de 47 años, fue sentenciada a cadena perpetua luego de ser hallada culpable de homicidio en segundo grado por la muerte de su pareja, Jorge Torres Jr., de 42 años.
El hecho ocurrió en 2020 en Winter Park, Florida, Estados Unidos, cuando Boone encerró a Torres en una maleta durante varias horas, lo que provocó su asfixia.
Durante el juicio, Boone relató que su relación con Torres, que duró tres años y medio, estuvo marcada por abuso físico, emocional y psicológico.
Maltrato
La mujer alegó que su pareja la maltrataba, y que en varias ocasiones fue víctima de agresiones, incluidas golpizas y abuso sexual.
Sin embargo, a pesar de los abusos, Boone expresó que nunca pudo terminar la relación y que seguía perdonándolo.
"Me perdono por enamorarme de un monstruo. Intenté liberarme de su influencia, pero nunca dejé de amarlo", declaró ante el jurado.
El fatídico día del incidente, Boone y Torres habían estado ingiriendo bebidas alcohólicas y decidieron jugar a las escondidas.
Según la versión de Boone, fue Torres quien se metió en la maleta como parte del juego, y ella cerró la valija sin querer.
Sin embargo, tras notar que dos dedos de Torres quedaban fuera, pensó que él podría salir por sí mismo y se fue a dormir.
Al despertar, encontró a Torres inconsciente dentro de la maleta.
Pruebas
Sin embargo, los videos encontrados en el celular de Boone fueron cruciales para desmentir su versión. En las grabaciones, se observa a Torres suplicando por su liberación mientras Boone se burla y lo rechaza.
En uno de los videos, Torres le dice: "No puedo respirar", mientras Boone responde: "Así me siento cuando me engañas".
Las pruebas también demostraron que el tamaño de la maleta hacía imposible que Torres, quien pesaba solo 47 kg, pudiera salir por sí mismo.
El fiscal estatal, Andrew Bain, argumentó que Boone eligió mantener a Torres encerrado para aterrorizarlo y que incluso lo golpeó con un bate de béisbol antes de dejarlo en la maleta durante la noche.
Tras un juicio de diez días, el jurado encontró a Boone culpable de homicidio en segundo grado. La defensa intentó argumentar que Boone sufría del "síndrome de la mujer maltratada" y que su temor hacia Torres la llevó a actuar irracionalmente.
Sin embargo, el juez Michael Kraynick rechazó esta defensa y consideró que las pruebas eran concluyentes, calificando las acciones de Boone como "crueles y premeditadas".

