Fabio Lobo, hijo del expresidente hondureño Porfirio Lobo Sosa, fue liberado después de cumplir nueve años de una sentencia de 24 años en una prisión de Estados Unidos por actividades con el narcotráfico. Aunque ha recuperado su libertad, esta será supervisada y deberá cumplir una serie de condiciones para evitar regresar a prisión. Entre las obligaciones que Lobo deberá acatar están: no cometer ningún delito federal, estatal o local; no poseer ilegalmente sustancias controladas; y abstenerse de cualquier uso de drogas ilícitas. Además, se someterá a una prueba de detección de drogas en los primeros 15 días tras su liberación y deberá realizar al menos dos pruebas adicionales de forma periódica, según lo determine el tribunal. Las autoridades judiciales de Estados Unidos seguirán de cerca el cumplimiento de estas condiciones, y cualquier violación podría resultar en su retorno a la prisión. Caso de Fabio Lobo Fabio Lobo fue acusado y condenado por su participación en actividades de narcotráfico. En 2016, Lobo se declaró culpable en un tribunal de Estados Unidos de conspirar para importar cocaína hacia ese país. Según los fiscales, Lobo utilizó su posición e influencia como hijo del expresidente hondureño Porfirio Lobo Sosa para facilitar el tráfico de drogas y colaborar con carteles de narcotráfico en Honduras. Fue arrestado en Haití en 2015 como parte de una operación encubierta dirigida por la Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos. En 2017, un juez estadounidense lo condenó a 24 años de prisión por conspiración para traficar cocaína, cargos que incluían la facilitación de grandes envíos de droga a cambio de sobornos. Lobo también participó en el juicio del expresidente Juan Orlando Hernández (2014-2022), condenado a 45 años de cárcel por narcotráfico, durante el juicio, Fabio presentó su testimonio sobre los vínculos de alias JOH con otros narcotraficantes.