Honduras está en la mira internacional luego de que la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, denunciara públicamente que Venezuela paga por utilizar el espacio aéreo hondureño para facilitar el tráfico de drogas. Tras este anuncio, han surgido nuevas denuncias y respuestas oficiales. El jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas reconoció que actualmente solo un radar se encuentra en funcionamiento.
Por lo anterior, el excongresista estadounidense y ahora periodista de One America News, Matt Gaetz, expuso una investigación que revela que en la Base Militar Soto Cano, en Palmerola, Comayagua, los radares permanecen apagados.
Además, mencionó que los sistemas de iluminación de pista son de última generación, mientras las operaciones aéreas se realizan con equipos temporales y de baja calidad.
En su reporte, Gaetz planteó la interrogante: “¿Está el gobierno izquierdista y prochino de Honduras degradando deliberadamente los aeródromos utilizados por las Fuerzas Armadas de EE. UU.?”
El excongresista recalcó que Soto Cano y el Aeropuerto Internacional Palmerola representan el centro de operaciones avanzado de Estados Unidos en Centroamérica, clave para respuestas a desastres naturales, operaciones antinarcóticos, vigilancia de migración y estabilidad regional.
“Que este aeropuerto funcione en condiciones precarias no es un problema menor. Nuestras tropas dependen de Palmerola para operar de forma segura. Está a pocas horas de la frontera sur de Estados Unidos y es un activo estratégico”, subrayó Gaetz.
Asimismo, vinculó la situación de Palmerola con el acercamiento diplomático de Honduras hacia China, sugiriendo que podría estar influyendo en las decisiones sobre la infraestructura aeroportuaria.
Hasta el momento, el gobierno de Honduras no ha respondido a esta denuncia. Sin embargo, el mundo vive un momento tenso, luego que Estados Unidos desplegara aviones en búsqueda de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, acusado de narcotráfico.
Mensaje al Gobierno de Xiomara Castro
En tono desafiante, Gaetz envió un mensaje claro al gobierno hondureño: “Encender las luces de radar de Palmerola es una cuestión de seguridad para nuestras tropas y para los viajeros estadounidenses. Si Honduras decide apostar por China y jugar con nuestro ejército, debe saber que lo estamos observando”.
Con dureza, añadió: “Ya hay expresidentes hondureños cumpliendo largas condenas en cárceles estadounidenses, y si es necesario, hay espacio para más”.
Honduras admite carencia de radares
En medio de la polémica, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras, Roosevelt Hernández, reconoció en TN5 Matutino de Canal 5, que el país carece de radares funcionales para detectar vuelos vinculados al narcotráfico.
“Tenemos un radar orientado al Golfo de Fonseca, pero los adquiridos para combatir el narcotráfico no funcionan. Estamos desarrollando uno propio con ingenieros hondureños y estamos por probarlo en la costa”, aseguró.
Sus declaraciones fueron previas a las declaraciones de Gaetz.
Estados Unidos vs China: una disputa geopolítica
La denuncia de Gaetz coloca a Palmerola en el centro de una tensión geopolítica: más allá de un asunto técnico sobre radares apagados, el caso refleja la pugna entre Estados Unidos y China por la influencia en Centroamérica, según analistas.
Castro amenazó con eliminar base militar
Xiomara Castro advirtió el 1 de enero de este año, que si el presidente electo de EE. UU., Donald Trump, hacía una deportación masiva de hondureños, la base militar que el país norteamericano mantiene en territorio hondureño no tendría razón de existir.
"Frente a una actitud hostil de expulsión masiva de nuestros hermanos, tendríamos que considerar un cambio en nuestras políticas de cooperación con Estados Unidos, especialmente en el campo militar, en el que sin pagar un centavo por décadas mantienen bases militares en nuestro territorio, que en este caso perderían toda la razón de existir en Honduras", dijo Castro en un mensaje en cadena nacional.
Estados Unidos mantiene una base en Palmerola, que construyó a inicios del decenio de 1980 y en la que permanecen unos 400 militares.
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