La colonial ciudad de Comayagua, en el corazón de Honduras, se convirtió nuevamente en el epicentro de las celebraciones de Año Nuevo con miles de personas congregadas para recibir 2025. De tal modo, la plaza central, frente a la majestuosa catedral Inmaculada Concepción, fue el escenario principal donde el sonido de un reloj del siglo XI marcó las emblemáticas 12 campanadas. Este reloj, considerado el más antiguo en funcionamiento en América, ofreció un toque histórico y solemne a la festividad. Una tradición nacional desde 2010 El evento de Año Nuevo en Comayagua se ha consolidado como una tradición nacional desde su instauración en 2010. La actividad, organizada por la Alcaldía Municipal con el respaldo del sector privado, ha logrado atraer tanto a familias hondureñas como a turistas nacionales e internacionales. Desde las 6:00 de la tarde, la plaza central vibró con espectáculos para toda la familia, presentaciones de coros y grupos musicales locales. La noche culminó con un impresionante espectáculo de luces artificiales, seguido por el concierto estelar de la banda hondureña Santa Fe, reafirmando a Comayagua como un destino ideal para despedir el año. Historia y encanto arquitectónico Comayagua, fundada por los españoles el 8 de diciembre de 1537, destaca por su rica historia y arquitectura colonial. La catedral Inmaculada Concepción, cuya construcción inició en 1634 y concluyó en 1711, es uno de los legados más importantes de la ciudad. El reloj de la catedral, un mecanismo con números romanos y más de 900 años de antigüedad, fue un obsequio del rey Felipe III de España en 1636. Según registros históricos, comenzó a operar en la iglesia La Merced y en 1711 fue trasladado a la catedral. Actualmente, sigue funcionando y marcando las horas cada 15 minutos, siendo un símbolo viviente del pasado. Comayagua: un destino único en Honduras El ambiente festivo, seguro y cargado de historia convierte a Comayagua en un atractivo destino turístico en Centroamérica para el grito de ¡Feliz Año Nuevo 2025 !. La bienvenida al Año Nuevo se ha posicionado como un evento que no solo celebra la llegada de un nuevo ciclo, sino que también rinde homenaje a la riqueza cultural y arquitectónica de Honduras.