El Hospital de Atlántida se encuentra en el centro de una controversia luego de que una estudiante de enfermería desechara un feto en el cesto de basura tras un aborto espontáneo ocurrido en sus instalaciones, motivo por el cual fue suspendida y expulsada del recinto médico.

La familia de la joven afectada, así como las autoridades de salud, han manifestado indignación por lo sucedido, calificándolo como un error de procedimiento que expone graves deficiencias en la atención y supervisión de los protocolos médicos.

La vocera del hospital confirmó la suspensión de la estudiante de enfermería auxiliar implicada en el incidente. "La estudiante va a ser suspendida y ya no continuará en el hospital", declaró en entrevista para noticiero Hoy Mismo, de TSi.

En tal sentido, mencionó que la secretaria de Salud, Carla Paredes, está "molesta e indignada" con el caso y ha pedido a la estudiante que regrese a sus estudios y "piense bien si realmente está hecha para una carrera como esta, donde la vida humana es tan importante".

'Error de procedimiento'

Según las declaraciones de la vocera del Hospital de Atlántida, la situación se originó por la falta de instrucciones claras para el manejo adecuado del feto después del aborto.

"Aquí se aplicó un mal procedimiento. Luego de que la joven de 19 años tuvo un aborto espontáneo dentro de la sala del hospital, se le mostró el feto a la madre, y la jefa de sala dio instrucciones a la estudiante para que lo envolviera en papel manila y lo colocara en una bolsa roja", detalló.

Sin embargo, no se especificó adónde debía llevar la bolsa, lo que derivó en que la estudiante colocara el feto en el cesto de basura, a la vista de los demás pacientes.

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Denuncia de la madre afectada

La reacción de la vocera del hospital derivó luego de que Claudia Julissa Alvarenga, madre de la joven que sufrió el aborto espontáneo, expresó su dolor y frustración ante el tratamiento que recibió el cuerpo de su nieto.

"No contaron conmigo para decirme si me lo iba a llevar a mi casa para enterrarlo, sino que lo agarraron como si fuera un estiércol y lo tiraron al tambo de la basura", lamentó frente a las cámaras de Hoy Mismo.

Según Alvarenga, la familia no fue informada adecuadamente sobre el destino del feto, y fue ella quien finalmente encontró el feto de su nieto en el cesto de basura del hospital.

De igual modo, la madre también criticó la falta de sensibilidad en el trato recibido por parte del personal médico.

"A mí no me importa si estaba chiquito, el deber de ellos era dármelo a mí, porque no era ningún animal", dijo. La joven afectada, de 19 años y originaria de Sonaguera, continúa hospitalizada y "triste" por la pérdida de su primer hijo, que tenía cuatro meses de gestación.

Sobre el proceso seguido

Además, la vocera del hospital indicó que la funcionaria calificó el caso como "realmente indignante" y enfatizó que el procedimiento adecuado no fue seguido.

En ese sentido, relató que la normativa hospitalaria estipula que un feto de más de 21 semanas debe ser llevado a la morgue y que, en caso de no cumplirse este plazo, el hospital debe encargarse de su disposición de forma respetuosa.

"Ese tremendo descuido es lo que nos tiene en esta situación vergonzosa", admitió la vocera del hospital, quien reconoció la falta de claridad en las instrucciones dadas a la estudiante de enfermería en el manejo del feto.