Han ido en escalada las actitudes de intolerancia del Gobierno en contra de los periodistas, los medios de comunicación y el ejercicio de las libertades de prensa y de expresión.
No son hechos aislados, sino sistemáticos y forman parte de una línea establecida contra los comunicadores que, en su legítimo derecho, cubren las noticias, cuentan las historias y recogen el clamor de la gente.
Este viernes, la reportera de HRN, Daniela Pacheco, asignada a la fuente de salud, fue víctima de una condenable agresión por parte de los Colectivos de Libre a quienes se les ha confiado las tareas de seguridad en el Hospital Escuela de esta capital.
La periodista de La Voz de Honduras se encontraba en el área donde son dispensadas las medicinas. En ese momento, se presentó un cruce de reclamos entre pacientes que la joven Pacheco observó y grabó en su teléfono celular.
De inmediato, se acercaron a ella miembros de los grupos de choque de Libre para amenazarla. Le dijeron que iban a girar órdenes a un grupo de mujeres que se encargarían de expulsarla de la sala.
En una manifestación de irrespeto absoluto, la obligaron a que borrara de su aparato el material que acababa de tomar en la farmacia de la principal institución hospitalaria del país.
No es el único caso que se ha presentado. En San Pedro Sula, Cortés, el corresponsal de HRN, Jesús Rivera, ha denunciado que en el Hospital Mario Catarino Rivas están en vigor una serie de medidas que restringen el acceso de la prensa a entrevistas con los pacientes.
Hace unos días, el ministro de Seguridad, Gustavo Sánchez, caracterizado por ser muy susceptible a las críticas, ha reaccionado muy alterado a las preguntas planteadas por nuestro compañero Carlos Hernández.
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En esa oportunidad, el periodista hizo interrogantes que le incomodaron al funcionario, porque dejan al descubierto las inconsistencias entre el discurso oficial de que “vamos bien” y lo que refleja la realidad acerca de la delincuencia común y la criminalidad en el país.
Se recuerda que, tanto el secretario Sánchez como la titular de la cartera ministerial de Salud, Carla Paredes, reaccionaron de manera virulenta a los cuestionamientos que había expuesto el cardenal Oscar Andrés Rodríguez en la homilía dominical.
Sánchez dijo que el líder religioso es un representante de la clase política, quizás del grupo que –según manifestó- “extraña a Juan Orlando Hernández”.
Paredes, de su parte, le recriminó al cardenal por no haber concluido la construcción del Hospital Católico y por no realizar visitas a los establecimientos de salud pública.
No está al margen, entonces, las agresiones, abusos y las manifestaciones de intimidación dirigidas por el gobierno del poder popular contra los periodistas que no están plegados a la línea ideológica del partido en el poder.
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