Darwin Meza, originario de Gualaco, Olancho, el piloto que falleció en las últimas horas en Olanchito, es recordado por su bondad, dedicación y pasión por volar. Además de ser un hombre filántropo, había decidido incursionar en el sector agrícola privado, como un nuevo capítulo de su carrera profesional.

Su muerte ocurrió la noche del domingo 12 de enero en unas fincas bananeras de la aldea San Luis, en Olanchito, Yoro. Según testigos, horas antes del incidente, Darwin Meza estuvo trabajando en el campo y saludó cordialmente a quienes allí se encontraban, sin saber que sería la última vez.

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Al caer la tarde, preocupados por la desaparición de la aeronave, campesinos encontraron el avión accidentado y el cuerpo de Meza atrapado. Aunque algunos creen que intentó enviar señales de auxilio en sus últimos momentos, la falta de personal en el campo dificultó cualquier intento de rescate.

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Las autoridades de la Agencia Hondureña de Aeronáutica Civil investigan dos posibles causas del accidente: una maniobra mal ejecutada o una falla mecánica.

Sin embargo, sus conocidos aseguran que, aunque la muerte fue trágica, Meza siguió siendo un capitán hasta el final, volando el avión que tanto amaba.

"Lo recordaremos siempre, fue capitán hasta el final, él amaba pilotear", escribió un amigo de Meza en redes sociales.

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Lamenta su muerte

La Fuerza Aérea Hondureña (FAH) se sumó a las muestras de dolor del piloto hondureño. Por otro lado, Aeronáutica Civil se encuentra investigando el accidente.

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