San Pedro Sula, marzo 2026. La protección de la montaña de El Merendón cuenta con nuevos defensores: un grupo de jóvenes que, tras un intenso programa formativo técnico impartido por el Servicio Forestal de EE. UU. y la Asociación de Promotores Ambientales de Honduras (APAH), están listos para fortalecer y transformar sus comunidades con conocimientos, habilidades técnicas y, sobre todo, amor por la naturaleza.
Estos jóvenes provenientes de El Merendón, entre 18 a 22 años, forman parte del Programa Juvenil para la Conservación Ambiental “Hijos del Merendón”, una iniciativa que es impulsada por Cervecería Hondureña y Coca-Cola Honduras a través de su proyecto “Merendón, patrimonio de agua y vida”.
El programa busca desarrollar nuevas generaciones de líderes ambientales, una red sólida de promotores certificados, mediante un proceso formativo de 10 meses que combina educación, prácticas reales y acompañamiento técnico.
Los jóvenes fueron seleccionados según criterios específicos: residir en comunidades focalizadas, ser graduados de educación media, y demostrar alto potencial y compromiso con su comunidad.
Del grupo de jóvenes provenientes del Merendón, algunos compartieron su experiencia en el programa:
“Ser hija del Merendón es ser parte de una familia que ama y protege su entorno”.
La deforestación, el mal uso de los recursos y la falta de conocimiento entre los pobladores de la zona impulsaron a Paola Núñez, de 22 años, a integrarse al programa.

“Mi mayor motivación para entrar fue proteger y cuidar El Merendón”, afirmó Paola, residente de la aldea Brisas del Merendón.
Bachiller en Ciencias y Humanidades y técnica en gastronomía, Paola formó parte del grupo de jóvenes que durante 10 meses recibió capacitación en temas ambientales y desarrollo sostenible, aprovechando la oportunidad que le brindó Cervecería Hondureña.
Antes del programa —reflexiona— miraba El Merendón solo como “un lugar bonito”. Hoy comprende que esta montaña es el pulmón de San Pedro Sula y que debe ser cuidada y protegida. “Aprendí a luchar por lo que creo que es correcto”, puntualizó.
Con orgullo asegura: “Ser hija del Merendón es ser parte de una familia que ama y protege su entorno”. Además, invita a otros jóvenes a unirse: “No necesitamos mucho para ser valientes”.
“Por muy pequeña que parezca una acción, siempre tiene un impacto”.
María Jobel Flores, de 19 años, decidió participar en el programa de Cervecería Hondureña porque quería “aportar algo positivo” en su comunidad, la aldea Naranjito de Bañaderos.

Actualmente realiza su práctica profesional impartiendo charlas en escuelas y colegios, actividad que la entusiasma porque le ha permitido “sembrar una semilla” en quienes desean proteger El Merendón y el medio ambiente.
María asegura que su visión sobre el medio ambiente ha cambiado. “Antes lo veía como algo lejano; ahora entiendo que somos parte de él y que cada acción tiene un impacto”. Esto ha fortalecido su compromiso de enseñar a otros a cuidar la montaña y la naturaleza.
Para ella, ser parte de los Hijos del Merendón significa “ser un ser de luz que cuida la zona y la riqueza que poseemos, como el agua, los árboles y las fuentes de nacimiento”.
Destaca que el programa “forma jóvenes líderes comprometidos con la conservación y el cuidado del medio ambiente en nuestras comunidades, gracias al apoyo de Cervecería Hondureña”.
Afirma que las herramientas aprendidas —tanto físicas como digitales— son esenciales para cualquier proyecto que implique diálogo, acuerdos y acción colectiva. Su sueño es ser “un agente de cambio” en su comunidad y otras zonas.
María planea estudiar una carrera forestal y motiva a otros jóvenes a involucrarse en iniciativas ambientales, porque “por muy pequeña que parezca una acción, siempre tiene un impacto”.
“Nunca imaginé capacitar a otras personas sobre el medio ambiente”.

El interés de Danny Gómez, de 18 años, por el medio ambiente nació en la escuela, donde participaba en actividades de reforestación. Cuando conoció el programa “Hijos del Merendón”, decidió aprovechar la oportunidad para generar un impacto positivo en su comunidad, Buenos Aires, ubicada en el occidente de la montaña.
Danny explica que los módulos recibidos —como agricultura orgánica, cuencas hidrográficas y biodiversidad— le han permitido “ver las cosas de forma diferente”. Además, ha aprendido a ser “una persona responsable, respetuosa, puntual y disciplinada”.
Entre sus actividades destaca las campañas de limpieza, en las que enseña a niños sobre biodiversidad y manejo de desechos sólidos. “Cuando inicié en el programa, nunca pensé que llegaría a este punto; no me imaginaba frente a un grupo hablando sobre lo importante que es cuidar nuestro planeta”, relata emocionado.
“Ser hijo del Merendón significa dar lo mejor de mí para mantener este lugar siempre verde”, expresó.
Danny invita a otros jóvenes a involucrarse en la conservación del medio ambiente, por la importancia que tiene para el futuro del planeta.
A corto plazo, planea graduarse como bachiller en computación y, a largo plazo, convertirse en ingeniero forestal, para seguir aportando a la protección del entorno natural.
Sobre el programa
El Programa Juvenil para la Conservación Ambiental Hijos del Merendón es impulsado por Cervecería Hondureña y Coca-Cola Honduras, con el apoyo técnico del Servicio Forestal de EE. UU.
Su objetivo es desarrollar una nueva generación de líderes ambientales con formación técnica, habilidades blandas y un enfoque en el desarrollo sostenible, para contribuir a una Honduras más resiliente y próspera.
“Esto se logra mediante un programa formativo de 10 meses que combinó educación, prácticas reales y acompañamiento técnico”, explicó Karla Ávila, directora legal y de Asuntos Corporativos de Cervecería Hondureña.
Ávila afirmó que vincular a los jóvenes con los procesos de conservación ambiental es fundamental porque “crea liderazgo local que permanece en el territorio, garantiza la continuidad de esfuerzos ambientales a largo plazo y forma ciudadanos capaces de influir en sus comunidades, juntas de agua y organizaciones productivas”.
Adicionalmente, indicó que a través de un trabajo coordinado que Cervecería Hondureña y Coca-Cola desarrollan hace más de 10 años trabajando de cerca con las comunidades y agricultores de la zona, se ha logrado la recuperación de 171 hectáreas con sistemas agroforestales combinando árboles maderables y frutales como el cacao y limón.
Asimismo, se ha logrado la protección y prevención de incendios en 2,000 hectáreas de bosque maduro apoyando las cuadrillas forestales con herramientas, equipo logístico y capacitaciones.
Enfatizó en un mensaje directo a los jóvenes: “Crean en su capacidad de transformar sus comunidades. La sostenibilidad no es un concepto; es una acción diaria, y ustedes tienen el poder de liderar ese cambio desde ahora creando valor con impacto positivo y refleja el compromiso de Cervecería Hondureña de proteger el ambiente.”

