En su homilía dominical de la Iglesia católica el padre Carlo Magno Núñez, rector de la Basílica de Nuestra Señora de Suyapa, recordó a los fieles la relevancia de los mandamientos de Dios, afirmando que estos no son una camisa de fuerza sino una guía para vivir conforme a la voluntad divina. El sacerdote subrayó que los preceptos de la ley de Dios permiten a los creyentes construir un futuro y un horizonte de fe, donde prevalezca el amor hacia Dios y el prójimo. Al respecto, el padre Carlo Magno enfatizó que los mandamientos no están pasados de moda y exhortó a los asistentes a ponerlos en práctica en su vida diaria. Citando el resumen de Jesús sobre la ley, señaló que el amor a Dios y al prójimo es fundamental. Amamos al prójimo cuando respetamos sus derechos, lo tratamos con dignidad y no mentimos sobre él , expresó. Además, recordó que el amor a Dios se manifiesta de manera concreta, especialmente en el perdón, la misericordia y la afabilidad. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Radio HRN (@hrnradio) La oración como fuente de fortaleza espiritual De igual manera, el sacerdote también habló sobre la importancia de la oración en la vida cristiana. Según explicó, la oración es una fuente de energía que impulsa a los fieles a cumplir con los mandamientos y seguir el camino de la santidad. Ser bueno es lo mismo que ser santo , afirmó, destacando que en la oración los cristianos encuentran la fortaleza para llevar a cabo la voluntad de Dios. Citó las palabras de Jesús: No todo el que me dice 'Señor, Señor' entrará en el reino de los cielos, sino aquel que cumple la voluntad de mi Padre . Refiriéndose a la enseñanza del profeta Oseas, el padre Carlo Magno destacó que Dios valora la misericordia por encima de los sacrificios. Los mandamientos de la ley de Dios nos invitan a ser misericordiosos, a tener a Dios en nuestra vida y a manifestarlo en palabras y acciones , explicó. El sacerdote reiteró que la fe no debe quedarse en palabras o promesas, sino que debe traducirse en acciones concretas que reflejen amor y misericordia hacia los demás. Escuchar a Dios para actuar con sabiduría Durante su homilía, el padre Carlo Magno hizo hincapié en la importancia de escuchar la palabra de Dios para actuar de acuerdo con Su voluntad. La oración se vuelve una brújula cuando escuchamos lo que Dios quiere para nosotros , explicó, aludiendo a la necesidad de tener una vida espiritual basada en la escucha activa de la voz divina. Esta escucha, afirmó, permite a los fieles experimentar la misericordia de Dios y ser instrumentos de Su amor en el mundo. Del mismo modo, el sacerdote recordó el método de 'lectio divina', recomendado por el papa Benedicto XVI, como un camino de encuentro con Dios. Este método consiste en la lectura, meditación, oración y acción a partir de la palabra de Dios. Al respecto, señaló: La palabra se vuelve viva y eficaz cuando la escuchamos, la meditamos, la hacemos oración y, sobre todo, la hacemos vida . El amor como don de Dios Citando al apóstol Juan, el padre Carlo Magno recordó que “el amor viene de Dios” y que los creyentes deben hundir sus raíces en esa fuente para poder amar verdaderamente. Subrayó que el amor no es solo un sentimiento humano, sino un don divino que capacita a las personas para amar, ya que Dios nos capacita para amar, porque Él es la fuente . Para finalizar, enfatizó que una vida que manifiesta a Dios es aquella donde se escucha y vive Su palabra, haciendo que sea viva y eficaz en nosotros . Con esta homilía de la Iglesia católica, el padre Carlo Magno Núñez exhortó a los fieles a vivir la fe de manera activa, reflejando el amor de Dios en sus acciones diarias y consolidando su relación con Él a través de la oración y la práctica de la misericordia. Evangelio de hoy La homilía dominical de este domingo se derivó de la lectura del Evangelio que comprende la siguiente lectura de la Biblia: Lectura del santo Evangelio según San Marcos Mc 12, 28-34 En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?” Jesús le respondió: “El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento mayor que éstos”. El escriba replicó: “Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios”. Jesús, viendo que había hablado muy sensatamente, le dijo: “No estás lejos del Reino de Dios”. Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas .