Un alivio temporal traerá la medida de congelar por cuatro semanas el valor de la gasolina regular y del diésel.

Se calcula que, en ese tiempo, el ahorro podría rondar entre los ocho y los diez lempiras para los consumidores, mientras que el fisco dejará de recibir una suma de 145 millones de lempiras.

La medida obedece al propósito de disminuir el impacto que tiene la escalada de los derivados del petróleo sobre las finanzas y aliviar la presión ejercida sobre la inflación.

Los expertos de la Asociación de Distribuidores de Derivados del Petróleo (AHDDIPE), y del Consejo Hondureño de la Industria del Petróleo (COHPETROL), son del criterio que cualquier medida que se tome estará sujeta a la oferta y demanda de los refinados.

Honduras ha comenzado a explorar las opciones de abastecimiento de combustibles de otros mercados a un precio razonable. Por ahora están descartadas las propuestas de gestionar la llegada de productos del crudo de Venezuela y de México, pero se ha puesto sobre la mesa de posibilidades la oferta de Argelia.

Desde finales de enero hasta la semana anterior, el galón de gasolina superior se ha incrementado en 40 lempiras, ha pasado de 105 a 145 lempiras.

La regular subió, en ese mismo período, unos 29 lempiras. A finales de enero su costo era de 97 lempiras y actualmente se cotiza en 126 lempiras.

Mientras tanto, el galón del diésel se ha elevado en 37 lempiras. Su precio ha saltado desde los 87 hasta los 124 lempiras. De su lado, el kerosene se movió desde la línea de los 67 lempiras hasta los 115, una diferencia de 48 lempiras.

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No se avizora una solución a la crisis que se ha originado en el enfrentamiento armado entre Rusia y Ucrania, lo que ha provocado un remezón en el mercado internacional del crudo que afecta a todo el mundo y que amenaza con generar una recesión aguda en las economías de Estados Unidos y de los países de Europa.

Honduras está bajo el acecho de tales condiciones de desventaja: Una desaceleración económica y un alto índice de precios al consumidor, según lo que han alertado los entendidos.

Los pronósticos sombríos señalan que el Producto Interno Bruto del país no crecerá más allá de tres por ciento y la inflación podría alcanzar las dos cifras.

Mientras no se aleje el espectro de la guerra en Europa, el riesgo de que Honduras caiga en un abismo es mayor, con el agravante de que el país no cuenta con una estrategia para contener un eventual derrumbe de la economía, una  grosera inflación y un incremento desproporcionado de la pobreza.

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