El anteproyecto de presupuesto para el año 2026 ya fue remitido al Congreso Nacional y contempla un incremento de 38,341 millones de lempiras, equivalente a un 8.2% en comparación con el ejercicio anterior. La propuesta ha despertado expectativas, pero también cuestionamientos, debido a los históricos problemas de ejecución que enfrenta el país.

El viernes 12 de septiembre, el Consejo de Ministros aprobó el Presupuesto General de la República para 2026, que asciende a 469,249 millones de lempiras. Este aún debe ser aprobado por el Congreso Nacional.

La licenciada Nancy Ochoa, jefa del departamento de Banca y Finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), explicó que el presupuesto es un instrumento fundamental de política económica. Pero señaló que en Honduras suele ser “instrumentalizado políticamente”.

Según Ochoa, el aumento responde a factores como la inflación, los costos de vida, ajustes salariales, la devaluación y la inversión pública. Pero también a la visión del actual gobierno de reposicionar al Estado en la economía.

¿Cuál es el plan financiero para el Presupuesto 2026?

“Estamos frente a un tipo de gobierno que apuesta a fortalecer el papel del Estado. El incremento del presupuesto busca trasladar más recursos a inversión social y productiva, lo que en principio podría beneficiar al pueblo hondureño”, señaló la académica.

El plan financiero prevé una inversión superior a los 104,000 millones de lempiras en áreas clave como salud, educación y asistencia social.

Sin embargo, la especialista recordó que históricamente los presupuestos nacionales no logran ejecutarse en su totalidad. “El verdadero problema no es la falta de asignación de recursos, sino la baja eficiencia en la ejecución. Actualmente apenas se ha ejecutado un 59% del presupuesto vigente”, agregó.

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¿Qué parte del Presupuesto en Honduras va para el pago de deuda?

Otro aspecto que preocupa a economistas y empresarios es el nivel de endeudamiento. Más del 20% del gasto público suele destinarse al pago de deuda, y cerca del 29% de los ingresos proyectados dependen de créditos y emisión de bonos. Para Ochoa, esto podría comprometer las finanzas de las próximas generaciones.

Tomando en cuenta que el presupuesto solicitado es de 469,249 millones de lempiras y si tomamos en cuenta que al menos el 20% se destina a pagar a los bancos, quiere decir que de aprobarse tal y como está, unos 93,000 millones serán para ese fin.

Además, Ochoa señaló que el 67 por ciento del presupuesto se financia con los impuestos que pagamos todos, mientras que el restante 33 por ciento se obtiene de préstamos con bancos y organismos internacionales. Eso significa que para un presupuesto de 469,249 millones de lempiras se requerirían préstamos o donaciones por 155,000 millones.

La discusión del presupuesto 2026 se desarrollará en un año electoral, lo que podría complicar los consensos en el Congreso Nacional. Mientras el oficialismo lo presentará como un plan para consolidar la “refundación”, la oposición podría utilizarlo como un punto de crítica por la baja ejecución y el endeudamiento.

“Lo más importante es que la ciudadanía sepa con claridad en qué se invertirán los recursos, porque en el presupuesto se define el acceso a derechos fundamentales como salud, educación y vivienda”, puntualizó Ochoa.