"El problema es que hemos normalizado la violencia en Honduras. Pese a que se ha disminuido el número de homicidios en el país la población se sigue sintiendo insegura", expuso Migdonia Ayestas, coordinadora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH).

En Diario Matutino de HRN, dijo que pese a que las cifras oficiales reportan una leve disminución de homicidios, la sensación de inseguridad sigue siendo alta: el 89 % de la población cree que el país es inseguro.

Este año, Honduras suma 989 homicidios, incluyendo 18 masacres con 64 víctimas, un alza respecto a los 49 asesinatos generados en muertes múltiples para este periodo del año anterior.

Feminicidios y violencia extrema contra mujeres en Honduras

La situación de las mujeres es aún más alarmante. En 2025, se han registrado 112 muertes violentas de mujeres y feminicidios.

En la mayoría de los casos, los agresores pertenecen al entorno cercano de la víctima. El ensañamiento y la crueldad con la que se cometen estos crímenes muestran un patrón preocupante que las estrategias de seguridad aún no logran detener, enfatizó la académica.

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Narcotráfico, crimen organizado e impunidad

El OV-UNAH advierte que el país no solo es ruta, sino también zona de producción de drogas, con plantaciones de coca detectadas en los departamentos de Colón, Olancho, El Paraíso y otras regiones.

El crimen organizado actúa con logística, armas y frialdad, en un contexto de impunidad donde el castigo rara vez llega.

Para frenar esta crisis, se necesita mayor inversión en investigación criminal, coordinación interinstitucional y trabajo comunitario. Sin justicia, la violencia seguirá siendo parte del paisaje cotidiano.

La experta insistió en que mientras no se invierta en más investigadores criminales, el Ministerio Público y la Dirección Policial de Investigaciones (DPi) seguirán limitados.

“Cada vida perdida cuenta. No podemos permitir que la impunidad siga siendo la norma”, comentó.

Ayestas hizo un llamado a articular esfuerzos entre instituciones estatales, iglesias, escuelas y centros de salud para trabajar desde la prevención.

“Las estrategias no pueden ser iguales cada año. Si disminuye la violencia, pero matan más mujeres, no estamos avanzando”, finalizó.

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