Las fuerzas de seguridad de Honduras detectaron cultivos de coca en 16 municipios productores, un récord histórico en el país y un aumento significativo frente a los 9 reportados en 2023, según datos de InSight Crime.
De acuerdo con el portal especializado, esta expansión de municipios productores de coca en Honduras confirma que lo que comenzó como un experimento aislado en algunas regiones se ha consolidado como un negocio establecido.
Los cultivos se concentran principalmente en los departamentos de Colón y Olancho, donde se registran cerca de dos tercios de todas las incautaciones de coca en 2024.
Sin embargo, la expansión no se limita a estas zonas históricas: los cultivos también avanzan en Atlántida, Yoro y Santa Bárbara, e incluso se han detectado plantaciones en la frontera occidental con Guatemala.
Un analista de seguridad consultado por InSight Crime explicó que “las remotas ubicaciones de las plantaciones dificultan su detección”, y señaló que el territorio montañoso de Honduras impide un control total.
Es así que las unidades de inteligencia antinarcóticos se despliegan en las zonas cocaleras, pero todavía no cuentan con capacidad de grandes producciones como en Colombia.
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Redadas y erradicaciones
Al respecto, el portal especializado relató que, en 2024, las fuerzas de seguridad realizaron 81 redadas (un aumento notable frente a las 29 de 2023), destruyendo 461 hectáreas de cultivos.
Además, durante las primeras seis semanas de 2025 se sumaron 11 redadas adicionales y la destrucción de casi un cuarto de millón (250,000) de plantaciones más la detección de 9 laboratorios de drogas.
Producción y mercado local
Por otro lado, InSight Crime relató que cada hectárea de coca en Honduras produce aproximadamente 2,550 kilogramos de hojas secas al año, menos de la mitad que en Colombia, donde los rendimientos alcanzan 6,400 kilogramos.
Según autoridades locales, el mercado interno podría generar hasta US$63,000 por hectárea, casi 1.7 millones de lempiras.
Los expertos advierten que la fragmentación de los cultivos y la dispersión geográfica de las parcelas dificultan la erradicación en los municipios productores de coca en Honduras.
“Nuestro territorio es tan inmenso y montañoso que no se puede controlar todo”, añadió el analista, enfatizando que los grupos criminales han consolidado operaciones comerciales más allá de la experimentación inicial.
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