Alishon Torres, una hondureña de 18 años, reveló en la prisión el motivo por el cual le disparó en 14 ocasiones contra don Noé, un hombre de 58 años en Memphis, Tennessee, Estados Unidos (EE. UU.).
De acuerdo con los reportes de medios locales, se localizó el cuerpo del hombre con múltiples perforaciones de bala en una oscura calle de la localidad de Willowview. Transcurrieron algunas horas, y la investigación llevó a una confesión que sacudió a la comunidad.
La captura se registró el pasado jueves 5 de marzo, y luego la ingresaron a la cárcel por suponerla responsable del delito de asesinato en primer grado, uso de arma de fuego durante la comisión de un delito grave y manipulación de pruebas.
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El hallazgo del cadáver
Según el reporte, un agente del Departamento de Policía de Memphis patrullaba esta zona antes de las 2:00 de la madrugada del 26 de febrero del 2026, cuando de repente encontró el cuerpo de Noé Santillán Rincón.
Durante el levantamiento se constató que tenía unos 14 disparos, incluyendo uno en la cabeza, lo que le causó la muerte de manera inmediata.
Una mujer con la que estaba alojado Noé Santillán del Rincón dijo a la policía que lo vio por última vez cerca de una hora antes de que lo encontraran muerto. Al parecer, había salido a comprar leche y arroz para sus hijos y nietos.
Poco después, comenzó a recibir llamadas y mensajes desde el teléfono de la víctima, pero quien los enviaba era Alishon Torres.
La joven admitió el crimen
A Alishon la capturaron la semana pasada y durante el interrogatorio admitió haberle disparado en múltiples ocasiones a don Noé.
Además, la muchacha dijo a los investigadores que tres o cuatro semanas antes del suceso, una niña de su círculo familiar le confesó que este hombre la había tocado de manera indebida.
Días después, se encontró con Rincón mientras caminaba por la calle Willowview. En ese momento le pidió prestado el celular, pero luego lo confrontó por la acusación de familiar.
La joven hondureña le confesó a la policía que disparó a este hombre en Memphis aproximadamente 10 veces, dentro de una camioneta. Acto seguido, tomó una fotografía de la sangre dentro del auto. Minutos después, condujo hasta una casa abandonada, donde la pintó antes de dejarla abandonada.
Durante el interrogatorio, la acusada manifestó que una pistola Beretta calibre 40 milímetros sin número de serie cayó en su cartera. Luego, mencionó que era una de las dos que usó para disparar contra Rincón. La otra, al parecer, la vendió o regaló.
Las autoridades también recuperaron la camioneta vinculada al crimen. Esta tenía pintura negra en las puertas, aparentemente para ocultar las evidencias.

