Agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), recibieron este miércoles a un ciudadano hondureño de 27 años extraditado desde España, y quien cuenta con órdenes de captura vigentes por darle muerte a dos guardias de seguridad.

Según el reporte, el sujeto llegó en un vuelo comercial procedente de Madrid hasta el Aeropuerto Internacional de Palmerola en Comayagua.

El subcomisario Edgardo Barahona, portavoz de la dependencia policial, informó en los Noticieros Hoy Mismo que el traslado de esta persona desde Madrid responde a una alerta roja que se había emitido en su contra a través de Interpol.

"A esta persona se le lleva un proceso judicial por su posible participación en la muerte de dos guardias de seguridad en un hecho violento suscitado en el 2022 en la zona norte", comentó Barahona.

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Miembro de una banda

Asimismo, el portavoz policial reveló que el ahora detenido abandonó el país de manera irregular hace un tiempo, y se refugió en Madrid, España. Sin embargo, las autoridades de aquel país europeo lo identificaron a través de la alerta y lo capturaron.

"Esta persona regresó al país después de que se cumplió con todo el protocolo de extradición. En las próximas horas se pondrá a la orden del ente judicial que pidió su captura", acotó Barahona.

También, el subcomisario reveló que este hondureño extraditado desde España pertenece a la estructura criminal "Los Aguacates". Esta última, opera principalmente en la zona norte del país.

Al sospechoso se le movilizará hasta la ciudad de San Pedro Sula, Cortés, bajo estrictos protocolos de seguridad. Esto, porque debe enfrentar el proceso penal en los juzgados de aquel término.

El delito de asesinato

El delito de asesinato se encuentra tipificado en el Código Penal y se considera uno de los crímenes más graves. Se define como la privación de la vida de otra persona de manera intencional, y puede incluir agravantes como premeditación, alevosía, ensañamiento o motivos económicos o pasionales.

La legislación hondureña establece penas severas para quienes cometen este delito, que pueden ir desde 30 años de prisión hasta cadena perpetua, dependiendo de las circunstancias y agravantes del caso.