Un joven del Distrito Central, en Francisco Morazán, compartió el hallazgo de una Latrodectus Mactans, mejor conocida como viuda negra, un tipo de araña -que no suele ser endémica de Honduras- que destaca por ser venenosa, presuntamente en su hogar.
El capitalino dio a conocer dicho hallazgo en un grupo de identificación de serpientes en Facebook, donde preguntó a los miembros qué tipo de araña era al adjuntar una fotografía del insecto.
Hasta ese momento, el internauta -que también ha compartido encuentros con serpientes en colonia La Sosa, de la capital- solamente indicó que miró la viuda negra en Tegucigalpa, sin dar más detalles.

En los comentarios, rápidamente otros cibernautas identificaron al insecto y, por dicha razón, advirtieron al joven que se encontró con el arácnido.
"(Latrodectus) viuda negra, venenosa", "Viuda negra, venenosa, mucho cuidado", "Latrodectus… De importancia médica... Pero son tranquilas, se pueden reubicar", fueron algunos de los comentarios de los usuarios.
Un usuario, por su parte, dudó del hombre asegurando que miró la foto en un grupo de mexicano, por lo que -para comprobar que sí era verdad- este publicó un video en los comentarios donde se puede apreciar mejor la araña.
Según se ve, el hondureño habría encontrado la viuda negra en su vivienda, pues esta estaba detrás de un tipo de mueble que, además, estaba lleno de telarañas.
Hasta el momento se desconoce qué hizo el sujeto con el arácnido, pues no continuó dando detalles en su publicación.
Viudas negras en Honduras
De acuerdo a un estudio realizado en 2020 por la doctora María Margarita Coello Pineda, de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), en Honduras se han registrado pocos casos de mordeduras por viuda negra.
Lo anterior debido a que este tipo de arácnidos no se suele ver con frecuencia en el país, encontrándose, sobre todo, en América del Norte.
Sin embargo, algunos hondureños en la misma publicación del joven dieron a conocer que estos también encontraron viudas negras en otras zonas del país, como Ocotepeque y Valle de Ángeles, de Francisco Morazán.

