Los más de 55,000 hondureños amparados por el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) viven una creciente preocupación ante la falta de un pronunciamiento oficial por parte del gobierno de Estados Unidos sobre la posible renovación o ampliación del programa.
La administración del presidente Donald Trump deberá emitir una decisión en los próximos días, pero el silencio hasta ahora ha generado alarma entre los beneficiarios, quienes también critican la inacción del gobierno hondureño.
En entrevista con el noticiero Hoy Mismo de TSi, el hondureño Edan Guifarro, beneficiario del TPS desde su creación hace más de dos décadas, expresó su angustia.
“Yo paso día a día esperando noticias. Tengo mi familia acá, soy dueño de negocio, tengo un restaurante y varias compañías bajo mi propiedad. ¿Qué va a pasar con todo eso?”, cuestionó. Guifarro lamentó que hasta la fecha no hay señales claras ni del gobierno estadounidense ni de las autoridades hondureñas.
Agradeció el respaldo de la Fundación 15 de Septiembre, dirigida por el activista Juan Flores, pero señaló que el apoyo institucional es inexistente.
“Le pido al gobierno de Honduras que mire por su gente. Tenemos décadas aquí, familias formadas, no es fácil regresar. Queremos por lo menos que extiendan el beneficio mientras encontramos una solución permanente”, insistió.
Juan Flores: "El gobierno no está preparado para una posible renovación"
Por su parte, Juan Flores, representante de la Fundación 15 de Septiembre, criticó la falta de preparación de las autoridades hondureñas frente a una posible ampliación del programa.
“¿Qué va a pasar si hoy anuncian el TPS? ¿Están los consulados listos para orientar e inscribir a los beneficiarios? No hay ningún plan claro, y eso es responsabilidad del gobierno”, denunció.
Flores recordó que recientemente el canciller hondureño se reunió con autoridades estadounidenses, pero hasta ahora no se conocen resultados concretos.
“No se puede seguir improvisando. Nos preocupa que el Estado no sepa lo que está sucediendo y que estemos todos, incluso ellos, esperando a ver qué decide EE.UU.”, subrayó.
Empresarios señalan falta de estabilidad para los migrantes
El empresario Eduardo Facussé, expresidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), también se sumó a las voces preocupadas. Aseguró que las constantes renovaciones del TPS cada seis meses impiden que los hondureños beneficiados logren estabilidad a mediano o largo plazo.
“No pueden proyectarse, no pueden planificar su vida ni sus negocios. Esto les complica enormemente su estadía legal en EE.UU.”, apuntó.
Facussé también destacó el impacto económico que podría tener una eventual cancelación del programa, considerando que los beneficiarios del TPS envían remesas fundamentales para la economía hondureña.
Además, advirtió que con la política migratoria menos permisiva del presidente Trump, no sería una sorpresa si se produce una desmejora en la gestión del programa.
Llamado urgente a la acción diplomática
La falta de información oficial y la pasividad diplomática han generado una creciente frustración entre los migrantes hondureños.
Organizaciones de la sociedad civil y líderes comunitarios reiteran la necesidad de que el gobierno hondureño asuma un papel activo, tanto en la gestión ante Washington como en la preparación de los consulados para asistir a los potenciales renovantes.

