La importación de vegetales en Honduras han alcanzado niveles preocupantes, según declaraciones recientes de Gustavo Flores, productor nacional de granos y cebollas, quien destacó que el país está gastando entre 4.5 y 5 millones de dólares mensuales en la compra de dichos productos agrícolas.
Entre estos vegetales de los que se hace importación destacan algunos como zanahorias, brócoli y coliflor provenientes de Guatemala y Costa Rica, según el productor.
A esto se suma la importación de cebollas, un cultivo que solo abastece al mercado local durante seis meses al año, lo que obliga a importar durante el resto del período de países como Canadá y los Países Bajos.
Situación Crítica en el Sector Agrícola
En ese sentido, Flores advirtió sobre lo que calificó como un abandono sistemático del sector agropecuario por parte de las autoridades hondureñas.
Según el productor, la falta de políticas y programas eficientes ha convertido la agricultura en una actividad de alto riesgo, con grandes inversiones y bajos márgenes de retorno.
"El gobierno activó Banadesa, pero, ¿qué son 1,000 millones de lempiras? Al final, son solo 50 millones de dólares para todo el sector agrícola. Esto es insignificante para cubrir las necesidades reales del campo hondureño", expresó Flores, quien calificó los esfuerzos gubernamentales como insuficientes para enfrentar los desafíos actuales del sector.
Revitalizar la producción nacional
Ante esta realidad, Flores propuso una serie de medidas clave para impulsar la producción nacional de alimentos y reducir la dependencia de la importación de vegetales, entre cuyas sugerencias destacó la necesidad de implementar sistemas de riego en los 27 valles que rodean los ríos de Honduras.
"Establecer sistemas de riego transformaría profundamente la economía agrícola del país", afirmó. También señaló la importancia de transferir tecnología al productor y facilitar préstamos con bajos intereses, ajustados a las verdaderas necesidades de los agricultores.
De acuerdo con lo expresado por Flores, muchos productores han caído en la central de riesgos debido a pequeñas deudas por artículos de consumo, como teléfonos celulares, lo que limita su acceso a financiamiento para la producción agrícola.
Finalmente, el productor expuso que, sin una intervención integral y coordinada del gobierno, la seguridad alimentaria de Honduras se encuentra en peligro. "La falta de programas de apoyo al sector pone en riesgo no solo la economía agrícola, sino la capacidad del país para garantizar alimentos a su población", advirtió.
Contexto económico de Honduras
Las declaraciones de Flores se enmarcan en un contexto económico más amplio, en el que las exportaciones de Honduras han mostrado una disminución significativa.
Y es que, según datos de Expansión, en 2023, las exportaciones hondureñas cayeron un 9.79% respecto al año anterior, lo que afecta directamente el desempeño económico del país.
A pesar de representar el 33.07% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, Honduras ocupa el puesto número 94 en el ranking de países según el importe de sus exportaciones.
De igual modo, el país también enfrenta un déficit en su balanza comercial, ya que las importaciones, aunque disminuyeron, siguen superando las exportaciones.
La tasa de cobertura del 64.91% refleja la incapacidad de las exportaciones hondureñas para financiar completamente las importaciones, una situación que podría agravarse si no se fortalecen los sectores productivos, incluido el agropecuario.

