Inmer Yahir Díaz Hernández, un adolescente de 17 años, perdió la vida mientras realizaba su práctica en un taller de mecánica automotriz en San Pedro Sula, ciudad a la que se había trasladado con la ilusión de formarse y salir adelante.

Inmer, el menor de tres hermanos, había cumplido años el pasado 4 de enero; era originario de Quimistán, Santa Bárbara.

Según la familia, el joven decidió mudarse a la colonia La Unión para vivir más cerca del taller donde trabajaba su padre, Fredy Barrera. Su objetivo era claro: hacer su práctica profesional en mecánica automotriz y, posteriormente, iniciar estudios en una escuela especializada en la ciudad.

Llevaba menos de una semana de haber comenzado labores, comentaron sus compañeros de trabajo.

El accidente de Inmer Yahir Díaz Hernández

El lunes 26 de enero, alrededor de las 2:00 de la tarde, el joven se encontraba en un taller de reparación de vehículos en la colonia Bográn. Un automóvil estaba elevado con un gato hidráulico (jack) mientras él realizaba trabajos mecánicos debajo de la unidad.

De manera repentina, el dispositivo se deslizó y el vehículo cayó. El impacto fue directo. Inmer murió en el lugar.

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Su padre estaba a pocos metros, junto a otro compañero de trabajo, pero no lograron auxiliarlo a tiempo.

“Para mí fue traumatizante verlo muerto. Solo el Espíritu Santo puede fortalecerme”, expresó entre lágrimas Fredy Barrera.

Un joven con sueños

Según su familia, Inmer era un muchacho dedicado, ordenado y comprometido con sus estudios y el trabajo. Soñaba con abrir su propio taller mecánico y esperaba con entusiasmo cumplir 18 años para obtener su licencia de conducir.

“Mi hijo era un muchacho muy dedicado a sus estudios, aplicado en el trabajo y muy ordenado”, recordó su padre, aún conmovido.

El adolescente estaba a punto de iniciar estudios formales en mecánica automotriz en San Pedro Sula, como parte de su meta de profesionalizarse en el oficio que aprendía junto a su padre.

Despedida

El cuerpo de Inmer Yahir Díaz Hernández fue sepultado el miércoles 28 de enero, alrededor de las 2:00 de la tarde en el cementerio Los Laureles, en San Pedro Sula, donde familiares, amigos y conocidos le dieron el último adiós.

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