Joaquín Guzmán López, conocido como uno de los "Chapitos" y vinculado al cártel de Sinaloa al igual que su padre, el "Chapo" Guzmán, quien cumple cadena perpetua en una cárcel de Estados Unidos, es el foco de atención de la Administración de Control de Drogas (DEA).
Desde la captura de "El Chapo" en 2016, la DEA ha rastreado a sus hijos, quienes, según informes, se han convertido en figuras clave en el tráfico de drogas en México. En 2017, la DEA acusó a Joaquín Guzmán y a los otros "Chapitos" de tomar el control del cártel de Sinaloa.
De acuerdo con el Departamento de Estado de Estados Unidos, desde 2018 Joaquín y su hermano Ovidio, quien fue extraditado en septiembre de 2023 y liberado hace unos días, comenzaron a comprar grandes cantidades de cocaína en Colombia y luego se involucraron en el tráfico de metanfetaminas.
La primera acusación formal contra Joaquín Guzmán se presentó en 2018 ante la corte federal de Washington. Posteriormente, la búsqueda se intensificó y se ofrecieron hasta 5 millones de dólares por información que condujera a su captura.
Joaquín, apodado "El Güero", está acusado de haber supervisado alrededor de once laboratorios de metanfetamina en Sinaloa, donde se habrían producido más de 2 mil kilos de droga.
Así fue la captura de Joaquín Guzmán López y 'El Mayo' Zambada
Joaquín Guzmán López, hijo de 'El Chapo' Guzmán, fue capturado el pasado jueves 25 de julio en un aeropuerto privado de El Paso, Texas, junto a Ismael 'El Mayo' Zambada.
"El Güero" es uno de los presuntos líderes del cártel de Sinaloa, al igual que 'El Mayo' Zambada, quien enfrenta cargos por liderar las operaciones criminales del cártel, incluidas sus letales redes de fabricación y tráfico de fentanilo.

