Lo que parecía un hecho violento terminó siendo un elaborado engaño ideado por un joven hondureño que planeó su secuestro para cubrir sus deudas personales y darse un nuevo lujo: un vehículo. Así lo confirmó la Unidad Antisecuestros tras capturar a tres hombres vinculados con la simulación del rapto.
Los detenidos fueron identificados como Jonathan Adalberto García Ramírez, de 30 años, supuesto secuestrado y cerebro del plan; Esteban Javier Mora Morales, 23 años, y Marvin Geovanny Martínez Mendoza, de 26.
De acuerdo con las investigaciones, el caso se remonta al 1 de agosto, cuando García Ramírez fue reportado como desaparecido en la ruta entre Tegucigalpa y San Pedro Sula.

Así planeó joven hondureño su secuestro
Según la investigación de la Unidad Antisecuestros, el plan habría sido cuidadosamente orquestado por Jonathan y al menos un cómplice: primero fingieron su desaparición durante el viaje.
Luego coordinaron llamadas telefónicas desde un número distinto para simular exigencias de rescate y presentaron pruebas falsas —mensajes y posibles ubicaciones— para convencer a la familia de que existía una amenaza real.
Mientras tanto, otro integrante del grupo se encargó de la logística y el manejo del dinero pretendido, y Jonathan permaneció oculto hasta que las pesquisas descartaron la versión del secuestro.
El informe policial detalla que el supuesto secuestrado planeó cada paso con la ayuda de sus amigos, buscando aprovechar la desesperación de su familia para conseguir el dinero.
La captura de los jóvenes
La Policía Nacional ejecutó su captura el jueves 30 de octubre, en una operación simultánea entre la residencial Plaza Joya de Tegucigalpa y el barrio La Libertad de Yuscarán, en cumplimiento a una orden judicial emitida el 15 de octubre de 2025 por el Juzgado de Letras de Yuscarán.

Sus “captores” exigieron tres millones de lempiras (L.3,000,000) a cambio de su liberación. Sin embargo, las llamadas de exigencia económica fueron rastreadas hasta uno de sus cómplices, revelando que todo se trataba de una farsa.
La intención, según las autoridades, era liquidar deudas personales y adquirir un nuevo vehículo, descartándose la existencia de una banda de secuestradores.
Tras confirmar la simulación, el Ministerio Público giró las órdenes de captura y los implicados fueron detenidos mediante labores de inteligencia y vigilancia.
Los tres serán presentados ante el juzgado competente por los delitos de simulación de secuestro y perjuicio a la administración de justicia.
“Este tipo de acciones no solo movilizan recursos del Estado, sino que también entorpecen investigaciones reales y ponen en riesgo la credibilidad de las denuncias legítimas de secuestro”, advirtió una fuente policial.
¿Cómo se penaliza el autosecuestro en Honduras?
En Honduras, la conducta de fingir un delito —como un secuestro— puede ser perseguida penalmente como el delito de simulación de infracción inexistente.
Según el Código Penal de Honduras, artículo 529, esta conducta consiste en “simular ser víctima o responsable de una infracción penal inexistente, provocando actuaciones procesales ante los órganos competentes”, lo cual entorpece el funcionamiento de la justicia.
La pena prevista para ese delito es de seis meses a dos años de reclusión, además de multa monetaria.
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