Juan Ramón Soto, un guardia de seguridad de 67 años, murió este jueves en el barrio Barandillas en San Pedro Sula, Cortés, tras sufrir complicaciones por presión arterial alta luego de cumplir 24 horas de jornada laboral, informó Hoy Mismo de TSi.

Elsa Rodríguez, prima del fallecido, explicó que don Juan Ramón padecía hipertensión, pero se resistía a tomar sus medicamentos, confiando en remedios caseros como el ajo.

“Para su presión alta necesita del medicamento, uno necesita tomarse su medicamento, si no le falla el corazón, y ahí no más queda”, señaló.

La familiar detalló que, a pesar de recibir medicación, él continuaba trabajando turnos dobles, mal alimentado y sin ajuste económico para costear sus pastillas, que tienen un valor mensual de 800 a mil lempiras.

“El Sábado de Gloria llegó a su casa y ella le dio a tomar las pastillas de ella, solo me las agarró y se las echó a su bolsa”, recordó.

No le ajustaba para comprar medicamentos

“Él trabajaba turnos dobles, replicaba los turnos, todos esos desvelos, trabajando día y noche, mal comido, sin medicamentos, creo que ni le ajustaba para comprar el medicamento que vale de 800 a mil lempiras, solo para un mes, no le ajusto”,

El guardia falleció usando su uniforme de trabajo; a su lado quedó su mochila con un bote de agua y una bolsa con provisiones.

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Riesgos de la hipertensión no controlada en trabajadores

La hipertensión ocurre cuando la sangre ejerce demasiada presión sobre las arterias, dañando órganos vitales sin mostrar síntomas evidentes.

Dolor de cabeza, mareos, palpitaciones, fatiga, sangrado nasal y visión borrosa son señales que pueden aparecer en etapas avanzadas.

Síntomas y prevención de la presión arterial alta

Si no se controla, la hipertensión puede causar infartos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal y daños en la retina.

La prevención incluye medir la presión regularmente, mantener dieta baja en sal, hacer ejercicio, controlar estrés y seguir correctamente la medicación indicada por un médico.

El caso de Juan Ramón Soto evidencia cómo la falta de medicación y los excesivos turnos laborales pueden agravar la presión arterial, convirtiéndose en un riesgo mortal.

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