Para Julián de Jesús Urbina Carranza, de 37 años, el miércoles 17 de diciembre representaba una nueva oportunidad. Tras varios días de buscar empleo y con la esperanza de llevar sustento a su hogar, finalmente había sido contratado como guardia de seguridad. Era su primer turno y también, trágicamente, el último.

Con el uniforme impecable, según la Policía Nacional, el guardia se presentó a laborar en la colonia Toronjal 2, en la ciudad de La Ceiba, Atlántida, al norte de Honduras. La jornada avanzaba con aparente tranquilidad, mientras cumplía con las instrucciones de su compañero sobre cómo resguardar el sector.

El crimen contra Julián de Jesús Urbina

Sin embargo, cerca de la medianoche, la calma fue abruptamente interrumpida. Dos hombres a bordo de una motocicleta, con sus rostros cubiertos con pasamontañas, llegaron hasta la garita de seguridad y, sin mediar palabra, abrieron fuego contra el vigilante.

"Julián no tuvo tiempo de reaccionar y cayó gravemente herido en el mismo sitio donde horas antes había iniciado su turno", relató un vecino a la Policía Nacional.

De acuerdo con información preliminar, los atacantes le despojaron del arma de reglamento que le había sido asignada, por lo que las autoridades presumen que el crimen pudo tratarse de un asalto con características de sicariato.

Los sujetos huyeron del lugar aprovechando la oscuridad, mientras vecinos alertaban a las autoridades.

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El cuerpo del hombre fue trasladado por Medicina Forense, mientras su familia, que lo esperaba en la colonia Rodas tras su primer día de trabajo, recibió la devastadora noticia de su muerte.

La Policía Nacional mantiene las investigaciones para esclarecer el móvil del crimen y dar con los responsables de este hecho violento que enluta a una familia ceibeña y vuelve a poner en evidencia los riesgos que enfrentan los guardias de seguridad en el país.

"Estaba buscando trabajo desde hace meses", comentó un familiar en redes social.

Violencia en Honduras

Este suceso se suma a la creciente ola de violencia que afecta a distintos sectores del Valle de Sula, donde los robos y homicidios continúan generando preocupación entre los habitantes.

El Sistema Estadístico Policial en Línea (Sepol) reporta 2,172 muertes violentas en Honduras en lo que va del año. La mayoría de homicidios se registran en el departamento de Francisco Morazán con 325 casos, seguido por Cortés con 305.

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