La sala cuarta del Juzgado de Letras de lo Penal en San Pedro Sula instaló este 2 y 3 de marzo el juicio oral y público contra Katherine Yulibeth Romero Soto.
El Ministerio Público formalizó la acusación contra Romero por los delitos de violación y otras agresiones sexuales en perjuicio de un niño y una niña, ambos hermanos e hijos de su pareja sentimental.
Durante su primera comparecencia, la imputada ingresó a la judicatura con esposas en manos y pies, vistiendo ropa deportiva.

La Fiscalía busca una sentencia condenatoria basada en las investigaciones de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), que capturó a la mujer el pasado 26 de mayo cerca de un centro comercial en la "ciudad industrial".
Patrón de abuso y manipulación psicológica
Las investigaciones revelan un patrón de abuso sistemático que ocurría los fines de semana, cuando los menores visitaban la casa de su progenitor.
Según el comunicado oficial del Ministerio Público: "La imputada inició los abusos besando a la víctima y tocando sus partes íntimas, hasta consumar el abuso sexual. Lamentablemente, las agresiones también se extendieron a la menor de edad cuando ambos hermanos quedaron bajo su cuidado".
Además del daño físico, Romero Soto empleó una estrategia de manipulación psicológica para asegurar la impunidad. La acusada hacía creer a los niños que su propio padre era su enemigo, instalando un clima de miedo para evitar cualquier denuncia.
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Bajo el Código Penal de Honduras, el delito de violación (Artículo 249) conlleva penas de 9 a 13 años de prisión, las cuales aumentan en un tercio si la víctima es menor de 14 años.
Por su parte, el Artículo 250 estipula de 5 a 8 años por otras agresiones sexuales. De ser hallada culpable, Katherine Romero enfrentaría una pena severa, sumada a la prohibición de acercarse a las víctimas por el doble del tiempo de la condena principal.+
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