Nacido el 4 de julio de 1965, Smith fue condenado a muerte por el asesinato de Elizabeth Dorlene Sennett en 1988. Este crimen, realizado como parte de un acuerdo de asesinato por encargo, involucró también a otros cómplices.
En noviembre de 2022, se intentó ejecutar a Smith mediante inyección letal, pero el procedimiento fue detenido debido a problemas para insertar las líneas intravenosas necesarias.
Este incidente marcó la tercera ejecución fallida consecutiva por parte del estado de Alabama, lo que llevó a la gobernadora Kay Ivey a ordenar una revisión del proceso de ejecución en el estado.
La ejecución de Smith mediante un método nunca antes utilizado en los Estados Unidos ni en el mundo: la hipoxia por nitrógeno. Este método implica la privación de oxígeno mediante la colocación de una máscara conectada a un cilindro de nitrógeno sobre la cara del prisionero.
Un abogado estatal describió este método como "el más indoloro y humano conocido para la ejecución".
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Sin embargo, el uso de este método de ejecución no ha estado exento de controversias. Los abogados de Smith lo han impugnado, argumentando que se trata de un método "recientemente lanzado y no probado", y han solicitado la intervención de la Corte Suprema de los EE. UU.
A pesar de estos esfuerzos, la Corte Suprema se negó a detener la ejecución y no escuchó la impugnación legal de Smith.
Este caso ha resaltado cuestiones más amplias sobre el uso de la pena de muerte en los Estados Unidos, así como sobre la búsqueda continua de métodos de ejecución que se consideren humanitarios.
La elección de la hipoxia por nitrógeno como método de ejecución en Alabama, Mississippi y Oklahoma refleja estos dilemas en curso y ha generado un debate significativo sobre la ética y la efectividad de las prácticas de ejecución.
Nota elaborada con ayuda de AI
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