Conmoción y profunda tristeza ha causado la muerte del menor Eduar Josimar Velásquez, quien falleció tras ser atacado por dos perros de raza pitbull en la comunidad de Nueva Masicales, municipio de Trujillo, en el departamento de Colón, Honduras.

El hecho ocurrió a eso de las 10:00 de la mañana del domingo 12 de abril, cuando el niño salió de su vivienda para jugar.

Según relató su padre, Kevin Velásquez, el menor abrió el portón sin imaginar el peligro que enfrentaría segundos después.

“El niño salió de aquí, abrió el portón y, al salir, lo casaron del cuello; el niño no pudo ni gritar, no escuchaba nada, yo no estaba”, expresó el padre, visiblemente afectado por la tragedia.

Tras el ataque, familiares auxiliaron al menor de inmediato y lo trasladaron al Hospital San Isidro de Tocoa.

Debido a la gravedad de las heridas, médicos ordenaron su remisión al Hospital Mario Catarino Rivas, en San Pedro Sula; sin embargo, el niño falleció en el trayecto.

'Me mataron a mi niño', quien quería ser policía

“Es muy triste, esos perros me mataron mi niño, dos pitbulls negros, me lo degollaron”, lamentó.

Eduar Josimar Velásquez soñaba con convertirse en policía. Según su padre, el menor le había pedido recientemente una mesa para estudiar y prepararse para cumplir su meta.

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“Cómprame una mesa, papi, para estudiar; me dijo que quería ser policía”, recordó.

Imagen de cuerpo de nota
El menor soñaba con ser policía.

Justicia exige la comunidad

Kevin Velásquez exige justicia y pide que el caso no quede impune. “Que no quede impune, no me lo imaginaba eso”, afirmó el padre, quien también señaló que desconocen quién es el dueño de los animales.

Mientras tanto, la comunidad de Nueva Masicales se ha sumado al clamor por respuestas y mayor control sobre la tenencia de perros considerados potencialmente peligrosos.

Medidas de seguridad

Expertos recomiendan que los propietarios de perros de razas fuertes o de carácter dominante adopten medidas estrictas de seguridad, como mantenerlos en espacios cerrados y seguros.

Utilizar bozales en lugares públicos, garantizar su adecuada socialización y entrenamiento desde temprana edad, y nunca dejarlos sin supervisión cerca de niños.

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