La izquierda a nivel nacional se ha coordinado para atacar a Javier Milei y asegurar que un tuit sobre una criptomoneda es equivalente a una estafa. Curiosamente, los mayores voceros de estos ataques han sido personas como Nicolás Maduro, el dictador venezolano que ha mantenido sometida a la población de su país a la pobreza y miseria, y ha obligado a escapar de ese paraíso socialista a más de 8 millones de venezolanos. A nivel nacional, los múltiples activistas de izquierda, tanto los que se autodefinen de esa forma como aquellos que se dicen no serlo, pero en el fondo lo son, han aprovechado la oportunidad para disparar veneno en contra de Milei. Antes de profundizar en la hipocresía e incongruencia de la izquierda y sus ataques a Milei, es importante entender un poco sobre la “especulación” y las criptomonedas. La izquierda asegura que la “especulación” es un delito y que debe ser castigado. Sin embargo, ignoran que la “especulación” o “apuesta” es lo que permite la creación de mercados. La señora que vende atol en la esquina a las 5 a. m. no tiene garantías de que su producto se venderá ese día. A pesar de ello, ella arriesga sus ahorros y su trabajo para intentar venderlo, y si tiene éxito, obtiene ganancias y rédito de su “especulación”. Una vez aclarado el concepto de “especulación”, debemos entender qué son las criptomonedas y cómo han demostrado que los Bancos Centrales no solo son innecesarios, sino que son dañinos. Las criptomonedas son un medio de intercambio utilizado para la compra de bienes y servicios, al igual que el dólar, el lempira o el oro. Al igual que el oro, las criptomonedas suben y bajan de valor con el tiempo. Esto sucedió con el Bitcoin en sus orígenes, cuando una moneda valía US$0.0025 en 2010, y ahora vale más de US$97,000. Es decir, su valor y precio dependen de la oferta (monedas minadas) y la demanda (cuánta gente utiliza esa criptomoneda). Ahora bien, ¿fue una estafa que Milei subiera un post en X refiriéndose a Libra? La respuesta es sencilla: ¿obligó Milei a alguna persona a comprar la Libra? O peor aún, ¿utilizó su poder como presidente y del Estado para obligar a los argentinos a adquirir la Libra? La respuesta es no, por lo tanto, no fue una “estafa”. Si aplicamos este principio a un restaurante de hamburguesas que promociona tener la mejor de la ciudad, y yo decido comprarla, pero no me siento satisfecho, ¿fui estafado? La respuesta es no, dado que nadie me obligó a comprarla, ni nadie obligó al restaurante a venderla. Ahora apliquemos esas mismas preguntas, pero en el contexto del Estatismo/Socialismo. ¿Han podido elegir un nuevo presidente los cubanos y venezolanos? O peor aún, ¿van presos si cuestionan a sus respectivos regímenes dictatoriales? La respuesta es no. El socialismo es la verdadera estafa que, en nombre de la “justicia social” y la “igualdad”, ha asesinado a más de 100 millones de personas a través de la historia, y ha hundido en la miseria, opresión y sufrimiento a otras decenas de millones. Esa es la gran diferencia entre el Libertarismo y el Estatismo/Socialismo. En el libre mercado, las transacciones son voluntarias; nadie está obligado a comprar o vender X producto. En cambio, el socialismo es tan “bueno” que la Unión Soviética tuvo que construir un muro para evitar que la gente escapara de tanta “felicidad”.