El pasado 3 de enero, el senador estadounidense Mike Lee, representante por el estado de Utah, hizo polémicas declaraciones que avivaron la tensión diplomática entre Honduras y Estados Unidos.
Durante su intervención, Lee sugirió retirar la base militar de Estados Unidos, ubicada en Honduras desde los años 80, una instalación clave para las operaciones de defensa en la región, como represalia por declaraciones de la presidenta Xiomara Castro.
Las declaraciones de Mike Lee
En un tono desafiante, Lee declaró: “Si Honduras no nos quiere allí, podemos trasladar esa base a Guatemala”.
La propuesta del senador tiene como objetivo presionar al gobierno de la presidenta Castro, quien expresó la posibilidad de reconsiderar la cooperación militar con Estados Unidos si se adoptan políticas de deportación masiva durante la administración de Donald Trump.
Lee también sugirió imponer restricciones a las remesas enviadas desde Estados Unidos hacia Honduras, una medida que, según él, ayudaría a financiar el traslado de la base militar a un país "más alineado" con las políticas estadounidenses, como Guatemala, que según el senador, "es más amigable y busca combatir la trata de personas".
En sus declaraciones, Lee expresó de manera contundente: “Y ya que estamos, no más ayuda a Honduras, ni a ningún otro país que esté en desacuerdo con nuestra urgente necesidad de deportar a los inmigrantes ilegales”.
Propuesta de aranceles a las remesas
El senador no se limitó a la cuestión de la base militar, sino que también planteó la idea de una legislación que obligara a los hondureños a proporcionar pruebas de su estatus migratorio legal al momento de enviar remesas a su país.
La propuesta busca, según Lee, reducir los flujos de dinero que llegan a Honduras de los migrantes que viven en Estados Unidos, muchos de ellos de estatus irregular.
Reacciones de analistas hondureños
En entrevista con Radio HRN, el analista hondureño Olban Valladares expresó su preocupación ante las declaraciones del senador estadounidense Mike Lee, haciendo un llamado a la prudencia en el manejo de las relaciones diplomáticas.
Valladares comenzó citando una conocida frase de Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”, pero advirtió que en el mundo actual esta máxima podría transformarse en “el respeto a la fuerza ajena es la paz”.
La importancia de la prudencia diplomática
“El problema no es la base militar en Palmerola; el problema radica en las implicaciones económicas que esto podría generar si se toman represalias. En el lenguaje diplomático, la prudencia es fundamental, y las declaraciones de Lee parecen ser una respuesta para desvalorizar lo que la presidenta Xiomara Castro quiso expresar”, señaló Valladares.
El analista enfatizó que Estados Unidos no puede simplemente retirar la base militar de Honduras, ya que esta forma parte del “triángulo de defensa del Caribe”, una estructura estratégica clave para la seguridad de la región.
Sin embargo, también advirtió que Honduras no puede asumir que tiene el control de la situación, pues las decisiones unilaterales podrían desencadenar represalias económicas devastadoras.
Impacto en las remesas y la economía nacional
“Si esto conlleva sanciones económicas, como imponer impuestos a las remesas, Honduras está ‘lista y servida’, advirtió el analista.
"Actualmente, las remesas representan cerca de 9,000 millones de dólares anuales, el equivalente al 25% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Si se aplican aranceles de un 25%, 30% o más, estos ingresos se reducirían drásticamente, afectando a más de tres millones de personas que dependen de este recurso”, explicó Valladares.
El analista comparó este posible escenario con el impacto que tuvo el cambio abrupto del mercado chino continental al de Taiwán, el cual generó un desempleo masivo en las lagunas camaroneras del sur del país.
“Un golpe similar, pero esta vez afectando las remesas, sería un castigo directo al pueblo hondureño y devastador para la economía nacional”, subrayó.
Relación con el nuevo gobierno de Estados Unidos
Valladares también anticipó que las relaciones entre Honduras y el presidente entrante de Estados Unidos, Donald Trump, no serán tan cómodas como en administraciones anteriores.
“Este será un gobierno mucho más duro y menos tolerante. Trump ya ha amenazado incluso a aliados estratégicos como México, Canadá y Dinamarca. Imagínese lo que puede hacer con países pequeños y dependientes como Honduras, que están a merced de los mercados estadounidenses”, advirtió.
El analista agregó que ante una posible crisis, Honduras no puede contar con la solidaridad de otros países de la región.
“Cuando surgen problemas como estos, la comunidad latinoamericana no muestra un apoyo unánime, y los países terminan enfrentando las consecuencias por sí solos. Esto podría pasarle a Honduras si no actúa con mayor prudencia”, concluyó.
El trasfondo de la disputa
La disputa comenzó a raíz de un discurso emitido el 1 de enero por la presidenta Xiomara Castro, quien, en una cadena de radio y televisión, sugirió que Honduras podría reevaluar su cooperación con Estados Unidos, particularmente en el ámbito militar, si el gobierno de Trump decidiera implementar políticas más duras contra los migrantes hondureños.
Castro criticó la presencia de la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo, una base estadounidense ubicada en la Base Aérea Soto Cano en Comayagua, que opera desde 1982 sin que Honduras reciba compensación económica directa.
La presidenta consideró que si Estados Unidos adoptara medidas hostiles hacia los migrantes hondureños, “perdería toda la razón de existir” la base militar en su territorio.
La Fuerza de Tarea Conjunta Bravo
La Fuerza de Tarea Conjunta Bravo, una unidad de más de 1,000 efectivos, incluyendo tanto personal militar como civil, ha sido clave en las operaciones de defensa y cooperación regional.
Su presencia en Honduras está justificada por un acuerdo entre ambos países, y su salida no solo representaría un cambio en la dinámica de seguridad, sino que también afectaría las relaciones bilaterales.

