Edwin Isaías Ayala Sabil, un migrante hondureño de 30 años, desapareció el 17 de junio en la localidad de Bolaños de Calatrava, en Ciudad Real, en España, la tarde en la que su pareja, Yadira Quintanilla, dio a luz a Adriana, su tercer hija.

A más de cinco meses desde su desaparición, el connacional, un jornalero que trabajaba sembrando cebollas y recogiendo ajos, continúa desaparecido, por lo que su pareja se mantiene en agonía.

Desaparición de Edwin Ayala

La Asociación SOS Desaparecidos publicó una alerta para encontrar al joven, que es descrito como una persona con una altura de 1.65 metros, de complexión delgada, con ojos verdes y de cabello negro y ondulado.

Según esta asociación, cuando Edwin fue visto por última vez vestía pantalón de chándal azul marino, camiseta del mismo color y deportivas negras.

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Según relató Quintanilla en una entrevista al Periódico de España, misma que concedió para poder encontrar a su pareja, Sabil había hablado con ella 30 minutos antes de su desaparición.

La mujer asegura que la desaparición del joven no fue voluntaria, pese a que esa sería la principal hipótesis de las autoridades.

"Él no se desapareció porque quiso, a él algo le pasó. No sé el qué, a él algo le pasó. Esto no es normal, que hayamos viajado desde nuestro país (Honduras) y pasar esto. Ha sido muy duro, muy difícil", expresó la joven entre lágrimas.

"Él estaba muy contento con la llegada de la bebé y se desapareció así de la nada", agregó, argumentando que dejó sus documentos importantes en la vivienda en la que residen en el país europeo.

Además, contó que el compatriota no contaba con vehículo propio, solo una bicicleta en la que se transportaba y que, hasta el momento, no ha sido encontrada.

Es así que el hondureño solo tendría en sus manos la bicicleta y un celular antiguo que no tiene acceso para internet ni tampoco para GPS.

De acuerdo a lo informado, Edwin apenas había llegado a España en noviembre de 2023, mientras que su pareja, en enero del año en curso por las maras, las cuales cobraban "impuestos" a un negocio de ropa que tenían en el país centroamericano.

La pareja tiene dos hijos más juntos, uno de 9 y otro de 14 años, a quienes planificaban mandar a traer desde Honduras.

Su última conversación

El día que desapareció, Edwin Ayala no fue a trabajar porque su pareja le expresó que 'se sentía malita' por su noveno mes de embarazo.

En todo momento, el joven se mantuvo pendiente del estado de su mujer, con quien se estuvo contactando en todo momento.

En su última conversación, que fue 30 minutos antes de su desaparición, Edwin le preguntó a su pareja si quería algo de comer, según Telecinco.

Desde entonces, Quintanilla no sabe nada de Edwin Ayala.

La Guardia Civil y los vecinos de Bolaños de Calatrava han realizado búsquedas, aunque las mismas no han tenido éxito.

En tanto, las autoridades no descartan ninguna hipótesis, pero -hasta ahora- no hay señales de lo que pudo ocurrir.