El Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) considera que politizar los temas más sensibles y cruciales del país es una práctica indigna. En un contexto donde la realidad de la población se encuentra en constante deterioro, la retórica y las promesas vacías solo desvían la atención de los desafíos estructurales que impiden el progreso real de la nación. Lejos de las discusiones políticas, las cifras económicas revelan una realidad cruda que debería llamar a una profunda reflexión. Según un dato de la Organización Internacional del Trabajo, un trabajador hondureño apenas produce 8 dólares por hora trabajada. Este bajo rendimiento no solo afecta los ingresos individuales, sino que también limita la competitividad del país a nivel regional, siendo un indicador directo de las deficiencias en la inversión, la formación y el acceso a herramientas que podrían potenciar la mano de obra. Como resultado de estas condiciones, la nación se mantiene en una posición desfavorable en comparación con sus vecinos. Esta baja productividad se refleja directamente en los índices de pobreza, una situación que los expertos han confirmado a través de sus propias mediciones. Al analizar y comparar estos datos, la economista Yeny Antúnez lo resume con contundencia: Esa medición que hacemos, nos permite compararnos con otros países y, viendo los datos, Honduras tiene las tasas de pobreza más altas . 🟢#ElDato| Esa medición que hacemos, nos permite compararnos con otros países y, viendo los datos, Honduras tiene las tasas de pobreza más altas .Yeny Antúnez, oficial de política económica del COHEP. pic.twitter.com/ekQT6OkHui— TSiHonduras (@TSiHonduras) September 11, 2025 Esta difícil situación en el mercado laboral se agrava al observar el panorama de la juventud. Un dato alarmante es el incremento, desde el 2014, del porcentaje de jóvenes que ni estudian ni trabajan, una cifra que representa una amenaza significativa para el futuro del país. El impacto de este fenómeno es aún más devastador en las mujeres. Una vez que una joven se convierte en 'nini', la falta de oportunidades y el estigma social hacen que sea excepcionalmente difícil que se reintegre en el ámbito educativo o laboral, perdiendo su potencial productivo y de desarrollo personal. En definitiva, las condiciones de un país no cambian con mentiras ni con debates estériles. La única vía hacia un futuro más próspero es a través de una acción seria y comprometida. Honduras enfrenta el desafío de mejorar sus índices de productividad, de generar verdaderas oportunidades para sus jóvenes y de dejar atrás una situación que no solo se mide en estadísticas, sino que se vive en la dura realidad del día a día de miles de familias hondureñas. VEA TAMBIÉN: Honduras se conecta al futuro: la estrategia digital que transforma la inversión