La Iglesia Católica en Honduras marcó distancia de la propuesta legislativa que busca integrar la lectura diaria de la Biblia en los centros educativos públicos del país, misma que se mantiene en discusión en el Congreso Nacional.
El arzobispo de Tegucigalpa, monseñor José Vicente Nácher Tatay, dejó claro que la iniciativa de la lectura de la Biblia en las escuelas no nació de la Iglesia Católica ni de la Iglesia Evangélica, pese a que el debate ha vinculado a ambas confesiones con el proyecto.
“A los políticos, como hijos e hijas de Dios —que son lo mismo que todos los fieles—, quiero dejar constancia de que esta iniciativa (…) no ha surgido de la Iglesia Católica. Tampoco ha surgido de la Iglesia Evangélica”, afirmó el prelado en entrevista para noticiero Hoy Mismo, de TSi.
Además, subrayó: “No es —reitero y dejo con claridad— una petición ni una sugerencia nuestra”.
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La postura de la Iglesia
Sobre el mismo particular, monseñor Nácher reconoció que representantes eclesiales han sido consultados posteriormente y que mantienen diálogo con los impulsores de la moción. Sin embargo, insistió en que la Iglesia no promovió el planteamiento.
“La palabra de Dios es nuestra vida. Vivimos por la palabra de Dios (…) pero, evidentemente, la palabra de Dios no es por decreto”, sostuvo.
En esa línea, enfatizó que la fe se transmite principalmente en la familia y en el ejercicio libre de la crianza.
Asimismo, reiteró que la Iglesia respalda los valores, la ética y los principios cristianos, pero recalcó que la propuesta legislativa no responde a una gestión institucional.
“No fue una sugerencia nuestra, ni una idea nuestra, ni una petición nuestra”, puntualizó.
La propuesta del Congreso Nacional
El debate se abrió luego de que el Congreso Nacional de Honduras aprobó por unanimidad, el 4 de febrero de 2026, una moción para crear una comisión especial que analice la implementación de la lectura de la Biblia en centros educativos públicos.
Al respecto, el presidente del Legislativo, Tomás Zambrano, defendió la propuesta al asegurar que “esto no es un tema de religión (…) es un tema de valores en los niños”.
Según argumentó, la iniciativa busca reforzar la formación ética ante problemáticas como el consumo de drogas y la violencia juvenil.
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En tal aspecto, la comisión especial, presidida por el diputado nacionalista, Arnold Burgos, amplió el proceso de socialización de 30 a 90 días para escuchar a iglesias, docentes y padres de familia.
Burgos aclaró que la lectura de la Biblia “no es obligatoria” y que ningún estudiante será sancionado si su familia decide no participar.
Comisión y alcances
La comisión la integran diputados de distintas bancadas, entre ellos Carlenton Dávila, del Partido Innovación y Unidad, y Godofredo Fajardo, del Partido Demócrata Cristiano, quien sostuvo que “no basta con enseñar a sumar y a leer, necesitamos principios y valores para formar mejores ciudadanos”.
El plan preliminar plantea utilizar la Biblia como guía de enseñanza en valores, bajo un esquema voluntario y en respeto al carácter constitucional de la educación.
Además, el presidente del Congreso fijó como punto inicial de cada sesión legislativa la realización de una oración.
Mientras el debate continúa, la Iglesia Católica insiste en que la prioridad nacional debe centrarse en resolver “los problemas fundamentales”.
“Lo que está esperando la inmensa mayoría (…) es que vayamos todos juntos a la resolución de los problemas que realmente competen”, concluyó monseñor Nácher.
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