Profunda tristeza y consternación ha causado la muerte de "Licho", un hermoso gato que se robó los corazones de cientos de feligreses católicos en la parroquia Santa Bárbara, en el departamento del mismo nombre en el occidente de Honduras.

El felino que vivía en la iglesia y recibía los cuidados necesarios para tener una vida digna y sana murió ayer, miércoles, y lo sepultaron con todas las honras fúnebres, pues era alguien muy importante para los congregantes.

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Licho era más que un gatito, era un ser especial y ahora sus restos descansan en una pequeña tumba en la iglesia de Santa Bárbara.

Se convirtió en monaguillo y tenía su alba

"Licho" era un gatito tan católico que se convirtió en el monaguillo más especial de la parroquia. Para ello, le mandaron a confeccionar su alba roja con blanco, para estar en las misas diarias perfectamente revestido.

Asimismo, con respeto acompañaba a Jesús Sacramentado todos los jueves eucarísticos en la iglesia.

A través de las redes sociales han divulgado múltiples fotografías donde se le ve completamente quieto y atento en la adoración espiritual.

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Licho aparecia en todas las misas.

"A Dios creador del universo agradecemos por haberle dado vida a este querido gato, amado por todos los pateplumas. Licho nos dejó un gran mensaje: "Acudir al templo y sentirse feliz con Jesús Sacramentado". Extrañaremos a Licho", escribieron desde la parroquia.

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Un ejemplo para los demás

Licho dejó un hermoso ejemplo para su comunidad: toda criatura merece respeto, cuidado y compasión. Su historia recuerda que no se puede hablar de amor a Dios mientras se permite el maltrato o sufrimiento de un animal.

Su caso también demuestra que la fe no solo se expresa dentro de un templo, sino en la manera en que tratamos a los seres más vulnerables. Licho fue recibido, cuidado y querido por su comunidad, donde se ganó el cariño de los parroquianos.

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En algunas ocasiones descansaba en la sede y meditaba a los pies de Jesús.

La comunidad también agradeció al padre Alex, quien en sus prédicas ha promovido en varias ocasiones el respeto y amor hacia los animales.

Licho deja un recuerdo especial entre quienes lo conocieron y, aunque hará falta, queda el consuelo de saber que fue un gatito muy amado.