Un grupo de pobladores de Yoro, en el norte de Honduras, relató que tras fuertes precipitaciones suscitadas el domingo 1 de junio, ocurrió nuevamente la tradicional y 'misteriosa' lluvia de peces.
Como se aprecia en imágenes a las que tuvo acceso noticiero Hoy Mismo, de TSi, y que publicó también el medio local Noticias y Cultura Yoro, tres jóvenes a la orilla de un río recogieron varios de dichos animalitos en una bolsa.
En dicho depósito se puede apreciar que algunos de los peces todavía podía moverse.
Así mismo, en otras, imágenes se puede apreciar que otros pobladores recolectaron los resultados de la lluvia de peces en algunos recipientes plásticos.
¿Qué es la lluvia de peces?
En la ciudad de Yoro, Honduras, se registra cada año un fenómeno peculiar conocido como la "lluvia de peces", en el que pequeños peces de agua dulce, como los pececillos plateados, caen del cielo tras intensas tormentas.
Este evento, documentado desde hace más de un siglo, suele ocurrir entre mayo y julio y se ha convertido en una tradición esperada con entusiasmo por los habitantes locales.
Aunque parece un suceso extraordinario, la "lluvia de peces" cuenta con una explicación científica.
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Investigadores sugieren que remolinos de agua generados por las tormentas podrían levantar peces de ríos cercanos, transportándolos a través del aire antes de depositarlos en zonas urbanas.
El fenómeno ha despertado curiosidad tanto entre científicos como entre visitantes, consolidándose como parte del patrimonio cultural y natural de Yoro.
Entre la tradición y el escepticismo
La tradicional "lluvia de peces" en Yoro ha generado un intenso debate en redes sociales, donde las opiniones se dividen entre escepticismo y fervor religioso.
Algunos usuarios expresan dudas sobre la veracidad del fenómeno, exigiendo pruebas visuales del momento exacto en que los peces caen del cielo: "Hasta no ver no creer" y "Eso es mentira, enseñen el video de los peces cayendo a ver si es verdad", comentan algunos internautas con tono crítico.
En contraste, otros defienden con firmeza la autenticidad del evento y lo interpretan como un acto divino. "Milagro celestial en mi Yoro" y "La bendición de Dios es saber que hay mucha necesidad de comer algo", señalan quienes ven en el fenómeno una manifestación espiritual y una ayuda para las comunidades.
Esta dualidad de reacciones refleja cómo la "lluvia de peces" trasciende lo científico y se instala en el imaginario colectivo hondureño como un símbolo de fe, tradición y controversia.
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