La misteriosa desaparición de un niño de 18 meses en Monjarás, Marcovia, Choluteca, ha tomado un giro impactante, pues sus familiares y allegados indicaron que quien lo tenía era el duende, un ser de la mitología tradicional de algunos pueblos.
El menor desapareció desde la tarde del pasado lunes 16 de marzo. En un acto desesperado, sus familiares, vecinos y allegados comenzaron a buscarlo. Asimismo, dieron parte a las autoridades correspondientes.
Fue hasta la mañana del jueves 19 de marzo que agentes de la Policía Nacional confirmaron que al pequeño Liam Fernando Carranza lo habían localizado con vida en un solar baldío de la localidad.
El menor estaba cansado, deshidratado y asustado. En ese sentido, lo llevaron de emergencia a un hospital, donde tras los análisis pertinentes se confirmó que no tenía ningún signo de abuso sexual.
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¿Qué sucedió después?
Durante los días que estuvo desaparecido, en la localidad corrió el rumor de que su propia madre lo había vendido. Sin embargo, familiares aclararon la situación asegurando que era falso y ella estaba muy angustiada.
Una vez que lo localizaron, según medios locales, comenzó a circular que el menor no había sido raptado y lo tenía el duende, pues lo encontraron desnudo, con algunos rasguños, pero sin agresiones sexuales.
La situación ha llamado la atención en redes sociales y la comunidad, pues creen que el menor estuvo en poder del ser sobrenatural. "El duende lo tenía", afirmaron allegados, basándose en las condiciones en que fue encontrado el pequeño.

Por el momento, las autoridades policiales no han confirmado la causa de desaparición de este menor de 18 meses, ni se ha señalado a responsables. El caso continúa en investigación para poder esclarecer lo que sucedió durante 3 días.
Parte del folclore popular
En Honduras, existe una arraigada creencia popular que sostiene que los duendes, seres fantásticos del folclore, pueden llevarse a los niños si no se portan bien o si se aventuran solos en ciertos lugares, especialmente bosques, montañas o zonas rurales.
Esta tradición, transmitida de generación en generación, mezcla elementos de la mitología indígena con relatos coloniales y leyendas urbanas. Padres y abuelos suelen advertir a los pequeños que “el duende se los puede llevar” como una forma de inculcar precaución y respeto por ciertas áreas consideradas peligrosas o misteriosas.
Aunque hoy muchos consideran estas historias más como mitos o cuentos para asustar a los niños, la creencia sigue presente en la cultura hondureña, especialmente en comunidades rurales donde la transmisión oral de leyendas mantiene viva la figura del duende.

