Un juez de extradición dio luz verde este lunes para la entrega a los Estados Unidos (EE. UU.) del ciudadano hondureño Mario Roberto Flores Mejía, solicitado delitos en perjuicio de una menor de edad hace más de dos décadas.
El Poder Judicial informó que tras el desarrollo de la audiencia de presentación y evacuación de medios de prueba, el juez tomó la determinación antes mencionada.
La solicitud de extradición en contra del hondureño la presentó el Tribunal Municipal de Filadelfia, estado de Pensilvania, EE.UU. La acusación en su contra es por la comisión de los delitos de asesinato, secuestro, agresión por incidente y ilícitos relacionados en perjuicio de una menor de edad.

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Mario Flores Mejía continuiará recluído en la Penitenciaría Nacional de Támara, en el valle del mismo nombre en Francisco Morazán, en lo que la sentencia obtiene caracter firme. Luego se hacen las coordinaciones con Estados Unidos para su extradición formal.
La captura y el caso
La captura de este sujeto la ejecutaron detectives de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), el pasado 11 de febrero en una zona montañosa del municipio de Lepaera, Lempira, al occidente de Honduras.
Dicha acción fue en cumplimiento a la petición de los Estados Unidos, debido a hechor que ocurrieron el 29 de julio del 2000 en Filadelpia.
Ese día, a eso de las 10:00 de la noche, agentes de la policía local recibieron la notificación sobre la desaparición de una niña de 5 años. A esta la habían visto por última vez jugando cerca de su casa en la 3962 de North Fairhill Street.

Durante las labores de búsqueda, un testigo manigfestó que había observado a la menor en compañía de un hombre latino en las cercanías del lugar. Este era precisamente Mario Roberto Flores Mejía.
Cinco días después, el 3 de agosto de 2000, se encontró el cuerpo sin vida de la niña en el sótano de un edificio de apartamentos abandonado, muy cerca de su vivienda. En ese momento, las autoridades indicaron que fue víctima de abuso sexual y luego estrangulada.
El aberrante caso causó enorme conmoción en la comunidad, por lo que se encendieron las alertas para buscar al responsable. Por decadas, el hondureño estuvo prófugo de la justicia y hasta se cambio de nombre para evitar la captura.

El FBI lo mantuvo fichado como uno de los más buscados, pero tras un cuarto de siglo y en coordinación con las autoridades hondureñas, se logró su captura y ahora está a un paso de enfrentar la justicia de EE. UU.

