Marvin Miranda, una de las tres víctimas de la masacre ocurrida el miércoles en Santa María del Real, Olancho, dejó a su pareja e hija pequeña sumidas en un profundo dolor tras su trágica pérdida.
Sus familiares han reaccionado consternados, condenando la creciente violencia en el departamento del nororiente de Honduras, donde los homicidios han aumentado este año. A través de las redes sociales, conocidos lo recuerdan como un hombre trabajador y cariñoso, siempre dispuesto a ayudar a los demás.
"Marvin era una persona ejemplar, siempre pensando en el bienestar de su familia y amigos", escribió una amiga de Marvin.
Marvin trabajaba en el área de tecnología de la Universidad Nacional de Agricultura (UNA) de Olancho y también formaba parte del sindicato de la institución.
Según la versión de sus compañeros de trabajo, el miércoles los tres jóvenes se ausentaron de sus labores alrededor de las 11:00 de la mañana.

A las 12:00 del mediodía viajaban en una camioneta gris por una calle solitaria de Santa María del Real, cuando fueron asesinados a tiros por desconocidos. Más tarde, los cuerpos fueron encontrados dentro del vehículo: dos en los asientos traseros y uno en el asiento delantero.
Según la Policía Nacional, la escena mostraba la puerta del copiloto abierta, aunque no se ha confirmado la presencia de más personas en el momento del suceso.
Las autoridades están realizando investigaciones para determinar cómo ocurrieron los hechos y localizar a los responsables.
Olancho se mantiene como uno de los departamentos más peligrosos del país, según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH), que también ubica a Cortés, Colón, Atlántida y Copán como zonas con mayor incidencia de violencia.

