La Dirección Policial de Investigación (DPI) ha dado a conocer nuevos detalles sobre la masacre de cuatro hombres dentro de un gimnasio en Morazán, municipio del departamento de Yoro, zona norte de Honduras, el pasado 10 de noviembre.
El crimen —que se perpetró con al menos seis atacantes disfrazados de militares— estaría ligado a una disputa por el control del narcomenudeo en la región.
Según la versión oficial, el principal objetivo de los sicarios era Óscar Roberto Melara Botto, de 29 años, quien presuntamente estaba involucrado en la comercialización minorista de drogas y otras actividades ilícitas.
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Nuevos avances de la masacre en Yoro

En el ataque también murieron sus escoltas: Néstor Lenin Lara Claros (26 años), Carlos Noé Lezama Jiménez (43 años) y José Antonio Pérez Quijada (20 años).
El subcomisionado de Policía y jefe departamental de Yoro, Eduardo Rivera, detalló que los agresores, en total seis individuos —dos vestidos como militares y cuatro con pasamontañas y chalecos antibalas similares a los de la DPI— ingresaron en un vehículo pick-up anaranjado al gimnasio, identificaron a las víctimas y las abatieron con múltiples disparos.
Antes de disparar, separaron a varias personas que estaban entrenando para evitar bajas colaterales.

DPI investiga el caso
La DPI informó que la masacre se relaciona con la pugna entre al menos dos estructuras criminales que operan en la zona y se disputan el control de la venta de drogas.
"Es una guerra silenciosa por la venta de drogas. Buscan un punto de control en cada zona y la pelean", manifestó Rivera a los medios de comunicación sobre la disputa entre estrucuturas.
Investigadores destacan que el fenómeno del narcomenudeo en el departamento de Yoro se caracteriza por venta de pequeñas cantidades de estupefacientes que generan ingresos considerables y estructura de apoyo local.
Las autoridades detallaron que Óscar Roberto Melara Botto aparentaba que sus escoltas trabajaban en labores agrícolas, con el fin de ocultar que en realidad eran sus guardaespaldas personales para protegerlo de posibles atentados.
Entre las líneas de investigación está La Kleivona: fue mencionada como estructura criminal operante en Yoro.
Reportes también señalan que Yoro se encuentra entre los departamentos que registran cultivo de cocaína o producción de droga y rutas de tránsito, lo que favorece la presencia de actores criminales, según datos de la Policía Nacional.
La madre de Néstor Lenin Lara Claros relató a Noticieros Hoy Mismo de TSi que habló con su hijo horas antes del ataque. Según contó, el joven le mencionó que saldría rumbo a su trabajo en una platanera.
Así opera el narcomenudeo: modalidad de venta
Según la Policía Antidrogas, siempre que se detectan casos se investigan los puntos de venta.
- Puntos fijos: Casas, negocios fachada (tiendas, mototaxis, talleres) o sectores conocidos donde compradores acuden personalmente.
- Delivery / pedidos: Contacto por teléfono, WhatsApp o redes sociales; entrega a domicilio o “puntos de encuentro”.
- Vendedores móviles: Jóvenes o “encomenderos” que mueven la mercancía en motos o a pie por barrios y colonias.
- Consumo en lugares cerrados: Bares informales, “fumaderos” o casas de seguridad donde se consume en grupo.
Por lo anterior, autoridades investigarán los celulares de las víctimas para ampliar los datos de la investigación.
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