Una disputa territorial por el control de fincas de palma africana usurpadas es la principal hipótesis detrás de la masacre de 20 personas en la comunidad de Rigores, Trujillo, Colón, en el norte de Honduras

El secretario de Seguridad de Honduras, Gerzon Velásquez, sostuvo en entrevista para el foro de debates 30/30, de TSi, que el múltiple crimen deriva de un violento conflicto por recursos agrícolas en la zona costera.

De acuerdo con el funcionario, los cuerpos de inteligencia policial dirigen sus líneas de investigación hacia las redes del crimen organizado que operan en el departamento de Colón.

Las pesquisas apuntan a que el ataque armado responde de forma directa a una pugna armada por el control de tierras altamente productivas en el Bajo Aguán.

Nexos entre el narcotráfico y la palma africana

En ese sentido, el secretario Velásquez explicó que el origen de este baño de sangre se encuentra en la ambición de bandas delictivas por controlar la producción agrícola local.

"Esto prácticamente responde a una disputa territorial entre estructuras criminales que han estado explotando ilegalmente el fruto de las fincas de palma que han sido usurpadas en la zona", afirmó el secretario de Seguridad.

Asimismo, el titular de seguridad pormenorizó que estos grupos delictivos arrastran un historial de dos décadas de evolución violenta en la región.

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Según los reportes, estas bandas iniciaron como pequeñas células que promovieron invasiones de tierra junto a organizaciones campesinas en contra de corporaciones agroindustriales.

Con el tiempo, afirmó, consolidaron su control mediante el uso de la fuerza.

Además, el titular de la Secretaría de Seguridad detectó que el narcotráfico transnacional financió y potenció el armamento de estos grupos de usurpadores de tierras.

"Muchas de estas estructuras fueron, inclusive, motivadas por organizaciones de narcotráfico para que trataran de sacar de la zona a ciertas industrias que explotaban la palma, y así ellos pudieran tener mayor facilidad de utilizar estos territorios como rutas de narcotráfico", sentenció Velásquez.

El funcionario aseguró que ya interrogaron a pobladores de Rigores y tienen identificados a varios sospechosos por la comisión de esta masacre bajo estricta reserva sumarial.

Escena de la masacre alterada dificulta labor forense

Días atrás, el portavoz del Ministerio Público, Yuri Mora, confirmó a HRN y tunota que la masacre en la comunidad de Rigores dejó un saldo trágico de 20 víctimas mortales.

Mora detalló que los médicos legistas lograron reconocer plenamente 17 cadáveres en el sitio del ataque.

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Sin embargo, los parientes de otras tres víctimas ya habían retirado los cuerpos del lugar y los habían colocado en ataúdes antes del arribo de las autoridades judiciales.

Los fiscales y peritos de investigación criminal encontraron la escena del crimen completamente alterada debido a la manipulación familiar.

De tal modo, el Ministerio Público advirtió que el movimiento de los cadáveres sin autorización limita el análisis técnico y dificulta la recolección de evidencia balística clave.

Emboscada en plena jornada laboral

Las investigaciones preliminares establecen que el ataque armado sorprendió a los trabajadores dentro de una finca de palma africana en Colón.

Al respecto, las evidencias indican que las víctimas mortales presuntamente se preparaban para iniciar su jornada de recolección agrícola cuando hombres fuertemente armados las emboscaron.

Actualmente, las fuerzas de seguridad ejecutan intensos operativos de saturación en todo el departamento de Colón para capturar a los autores materiales e intelectuales.

Paralelamente, los peritos forenses tomaron declaraciones testificales en las instalaciones de la iglesia Tierra Prometida, lugar donde quedaron abandonadas las motocicletas y herramientas de las víctimas.

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