Junior Francisco Medina, sobreviviente de una emboscada ocurrida el pasado 26 de noviembre en el sector de El Wingle, Catacamas, Olancho, ha revelado los momentos de pánico que vivió durante el ataque.
Medina señaló que los atacantes fueron dos hombres con indumentaria policial.
Asegura temer por su vida tras haber sido testigo del violento incidente en el que su patrón y otra persona que iba en el asiento del copiloto fueron asesinados.
Medina narró que él y sus acompañantes se dirigían hacia una hacienda cuando notaron la presencia de una camioneta negra que los seguía.
Posteriormente, una camioneta marca Mitsubishi los rebasó y, momentos después, comenzaron los disparos.
"Empecé a llorar y a orarle a Dios, me tiré al piso y escuché cuando dijeron: ‘Vámonos, ya están muertos’. Como pude, me levanté y vi que eran dos policías", relató el joven.
Tras el ataque, Medina se hizo pasar por muerto hasta que llegaron otras personas a auxiliarlo.
Miedo de la policía
Confiesa que al observar la presencia de agentes policiales sintió un temor profundo, dado que quienes lo atacaron vestían uniformes similares.
“Tengo miedo de la misma policía porque nunca pensé que algo así podría suceder”, expresó.
Medina hizo un llamado al ministro de Seguridad, Gustavo Sánchez, para que tome conciencia sobre la situación y garantice justicia en un ambiente donde asegura sentirse desprotegido.
Actualmente, sigue recuperándose de sus heridas y agradece el apoyo que ha recibido para cubrir los gastos médicos derivados del ataque.
Intervención policial
El titular de la Secretaría de Seguridad, Gustavo Sánchez, ordenó a la Policía Nacional y sus direcciones especializadas intervenir de manera integral la ciudad de Catacamas, en el departamento de Olancho.
La decisión se tomó tras un enfrentamiento ocurrido durante el sepelio del ganadero Miguel Rafael Oseguera Villafranca, de 44 años, quien fue víctima de la emboscada suscitada el pasado 26 de noviembre.
El altercado se produjo cuando agentes policiales realizaban un operativo para verificar la legalidad de las armas portadas por algunas personas fuera de la iglesia, generando un momento de tensión que, afortunadamente, no dejó víctimas.
“Hemos instruido a la Policia Honduras y a sus direcciones especializadas para la intervención total de Catacamas. Debemos localizar y capturar a los miembros de la estructura criminal que atentó contra las fuerzas del orden durante el sepelio”, declaró Sánchez.
El funcionario también informó sobre el despliegue de 200 agentes adicionales y tres vehículos blindados tipo Black Mamba para reforzar las operaciones en la zona, con el objetivo de garantizar la seguridad y llevar a los responsables ante la justicia.

