El sector salud convulsiona y los pacientes mueren cada día que pasa mientras esperan la programación de su ingreso en el quirófano.
Tres de cada diez de estas unidades están fuera de funcionamiento y, para mayor desgracia, el equipo de los hospitales no opera adecuadamente, los insumos no son suficientes y el personal sanitario está menguado. Las condiciones no están dadas para atender la demanda.
Veinte mil hondureños están pendientes de ser sometidos a una intervención quirúrgica en un sistema de salud que agoniza por una mala gestión administrativa, la falta de gobernabilidad, el tinte político impreso por las autoridades y la ausencia de una política pública de asistencia sanitaria.
En suma, existe una despiadada indiferencia frente a las necesidades de los enfermos. Los datos retratan esa cruda realidad: desde hace cinco años no es practicada una tan sola cirugía de corazón abierto; y dos mil pacientes del área de urología están pendientes de ser intervenidos.
Mora quirúrgica y pacientes
¿Qué decir de los hondureños diagnosticados con cáncer? Un porcentaje significativo necesita una operación urgente, pero el sistema no es capaz de ofrecer la atención especializada que los pacientes oncológicos requieren. Irremediablemente, el 90 por ciento de ellos va a morir en dos años.
¿No importan los enfermos en Honduras? ¿No les interesa a las autoridades del país ofrecerles una atención sanitaria que garantice su vida?
¡Cómo no van a estar condenados a muerte los pacientes si en lugar de contratar médicos y enfermeras y abrir programas para la formación de especialistas lo que hacen los burócratas que dirigen la cartera ministerial de Salud es alabar la refundación de Honduras, alimentar los enfrentamientos con los gremios y tildar de “imbéciles” a quienes critican la adopción de medidas equivocadas!
El aparato de salud pública sólo cuenta con un urólogo por cada 200,000 pacientes; un oncólogo por cada 400,000 habitantes y un nefrólogo por cada 800 enfermos renales.
Somos el país que destina el presupuesto más bajo de la región al sector salud, el tres por ciento del Producto (PIB), mientras el resto de naciones del área orientan entre el siete y el nueve por ciento para atender a la población enferma.
Estos datos son apenas una referencia del abandono en que se encuentra el sistema sanitario público.
A los hondureños con padecimientos complicados que deben ser tratados a través de una intervención quirúrgica, no les queda más que aguardar a que llegue la muerte, porque en Honduras está negado el derecho inviolable y elemental a la salud.
Debe haber justicia para garantizar a la población los servicios de salud con equidad y dignidad, porque los reclamos meramente económicos, las disputas gremiales y la incapacidad gubernamental para administrar la salud no pueden estar por encima de las necesidades de nuestros pacientes.
LE PUEDE INTERESAR: Ana Paola Hall asume presidencia del CNE y convoca sesión clave para elecciones

