La joven Marilha Menezes Antunez de 28 años, falleció a inicios de esta semana durante una liposucción con injerto de glúteos, un regalo que ella misma se hizo por su cumpleaños, en el Hospital Amacor de Campo Grande, en la zona oeste de Río de Janeiro, Brasil.
La familia de la víctima denuncia que la joven no recibió asistencia inmediata tras sufrir complicaciones y que hubo demora para contactar al Servicio de Urgencias Médicas (SAMU).
¿Qué dice la familia de Marilha Menezes Antunez sobre su muerte?
Según su hermana, Léa Carolina, el médico omitió que Marilha había sufrido la perforación de un órgano vital, asegurando que la muerte se debió únicamente a broncoaspiración seguida de paro cardíaco.
Además, señala que la clínica intentó llenar el certificado de defunción y contactar al servicio funerario sin alertar a la familia sobre la gravedad del caso.
Un informe del Instituto Médico-Legal (IML) indica que la causa de la muerte fue una herida de perforación contundente en el riñón y una hemorragia interna, lo que generó que las autoridades abrieran un investigación penal en la Comisaría del Consumidor (Decon) para esclarecer las circunstancias del hecho.

Por su parte, la clínica Amacor aclaró que funciona como Hospital del Día, donde los quirófanos son arrendados por terceros, y que cuentan con equipos para emergencias cardiovasculares y respiratorias. En un comunicado oficial compartido por medios locales, expresaron:
"Amacor lamenta profundamente el fallecimiento de una paciente tras complicaciones en una cirugía estética ambulatoria realizada por un equipo médico externo en nuestra clínica."
¿Quién era Marilha?
Marilha Menezes se formó como licenciada en Gestión de Recursos Humanos y trabajaba como técnica de seguridad laboral en una aerolínea del Aeropuerto Internacional de Galeão. Era madre de un niño de seis años y residía en Ilha do Governador, zona Norte de Río de Janeiro.
Hace meses, decidió someterse a un procedimiento estético y optó por una liposucción con injerto de glúteos.
La familia asegura que recibió la referencia del médico de una compañera de trabajo y que esta cirugía sería su propio regalo de cumpleaños.
Lo que comenzó como un sueño estético terminó en tragedia, dejando a sus seres queridos y a la sociedad brasileña con preguntas sobre la seguridad en procedimientos médicos ambulatorios y la responsabilidad de los profesionales que los realizan.
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