Una mujer, madre de familia compartió su desgarrador relato sobre cómo, por años, vendió su cuerpo para alimentar a sus hijos y, a la vez, mantener a su exmarido, a quien su hija acusa por supuesta violación, según información de Metro TV Choluteca.

El relato, lleno de dolor y sufrimiento, expuso no solo las penurias económicas que enfrentó, sino también las violencias físicas y emocionales que soportó durante su relación con el padre de sus hijos.

Y es que la madre, quien decidió hablar públicamente sobre su experiencia, confesó que su vida estuvo marcada por la desesperación y el sacrificio.

"A mí me da vergüenza lo que puedo decir en este momento: yo vendía mi cuerpo para alimentar a mis hijos y darle de comer a él", expresó la mujer al medio local, con su voz quebrada.

Durante años, la mujer mantuvo tanto a su familia como a su -entonces- pareja, quien, según sus palabras, le propinaba maltratos y abusos.

Además, relató que a pesar del sufrimiento que atravesaba, se quedó con su pareja por el amor que sentía hacia él. "Él me maltrataba, pero yo lo aguantaba porque lo quería demasiado", comentó, con la mirada perdida en los recuerdos.

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Lo que marcó un antes y un después

Por otro lado, el relato de la madre se vuelve aún más desgarrador cuando describe un episodio de violencia física extrema.

"Una vez, me agarró con un machete y ella (su hija) se metió en medio", recordó. La hija, aterrada, le gritó a su madre: "¡Mamá, me va a matar!". En respuesta, la madre le pidió que se apartara: "Mamá, quítate, hija, porque te va a matar a vos también".

Según su narración, la violencia y el temor constante a perder la vida obligaron a la mujer a huir en plena madrugada con sus hijos.

"Al ver que ya no pude más, tomé a la niña y salí al monte", relató. Durante la huida, un familiar de su expareja le aconsejó que no se adentrara en el monte por riesgo a ser atacada por animales.

"No dormí ese día, pero ellos sí se acostaron. Yo he sufrido demasiado", expresó la madre, quien se siente agotada tanto física como emocionalmente por todo lo vivido.

La larga larga sombra de la necesidad

En medio de sus luchas, la madre recordó las dificultades para cubrir las necesidades básicas de sus hijos.

"No me daban nada, y a mí me dolía que mis hijos me pidieran comida y yo no tener qué darles", confesó. La situación económica la obligaba a mantener a su expareja mientras intentaba cumplir con todas las responsabilidades de ser madre y proveedor.

A pesar de sus esfuerzos por sobrevivir, la mujer se veía constantemente en la misma situación de dependencia, como explica:

"Él llegaba y me gritaba: '¡Comida!' Yo tenía que tenerle la comida preparada". Su amor por él y su papel como madre la mantenían atrapada en un ciclo de sacrificio y sufrimiento.

Un nuevo comienzo

Hoy, después de años de sufrimiento, la mujer celebró haber tomado la difícil decisión de separarse de su exmarido.

"Gracias a Dios me aparté de todo eso. Ahora vivo otra vida, una vida mejor", dijo, con una mirada llena de esperanza.