Durante años, Nicolás Maduro mantuvo un estilo de vida reservado para las élites del poder, marcado por el lujo, la exclusividad y un fuerte esquema de seguridad.
El presidente venezolano residía en el Palacio de Miraflores, una propiedad de más de 8,000 metros cuadrados que cuenta con amplios jardines, fuentes ornamentales, salones de estilo clásico y vigilancia permanente las 24 horas.
De acuerdo con reportes que circulan en redes sociales y material audiovisual reciente, entre los bienes asociados a Maduro figuraban vehículos de alta gama, como Mercedes-Benz, Toyota Land Cruiser blindadas y limusinas oficiales, utilizadas tanto para desplazamientos internos como para eventos diplomáticos.
Además, disponía de una colección privada de automóviles reservada para visitas de Estado.
Los viajes del mandatario tampoco pasaban desapercibidos. Maduro utilizaba jets privados y helicópteros presidenciales equipados con salas ejecutivas, dormitorios y personal especializado a bordo.
Cada traslado seguía protocolos de alto nivel, especialmente en vuelos internacionales.
En su entorno cercano también se mencionaban relojes de lujo, trajes confeccionados a medida y cenas privadas con chefs reconocidos, organizadas en residencias exclusivas dentro y fuera de Caracas.
Algunos informes internacionales estimaban que su fortuna personal podría superar los 1,500 millones de dólares, cifra que incluiría propiedades, inversiones y bienes distribuidos en varios países.
Este estilo de vida contrastó con el desenlace ocurrido la madrugada del sábado 3 de enero, cuando fuerzas especiales de Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. Según informó el general Caine, la operación denominada “Resolución Absoluta” inició a las 04:46 GMT.
“Llegamos a la residencia de los Maduro a las 02:01 hora venezolana (06:01 GMT, 12:00 de la noche de Honduras)”, detalló el jefe del Estado Mayor.
El oficial añadió que las fuerzas especiales “penetraron en lugares donde no era posible penetrar, puertas acorazadas que estaban ahí precisamente para eso”.
De acuerdo con el informe oficial, Nicolás Maduro y Cilia Flores se rindieron sin oponer resistencia, poniendo fin a una etapa marcada por el poder político y una vida rodeada de lujos.
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