Un nuevo episodio de fuerte carga religiosa se vivió en el Palacio de Miraflores luego de que Nicolás Maduro recibiera una “palabra profética” durante un encuentro con pastores y líderes evangélicos, una escena que rápidamente se viralizó en redes sociales y generó debate en Venezuela y fuera de sus fronteras.

En el acto —realizado el 15 de noviembre— Maduro recibió al profeta africano David Edward Owuo, quien, acompañado de pastores y pastoras, le transmitió un mensaje que calificó como revelación divina.

“Hay que echar al enemigo. Proteges toda la tierra de Venezuela. Dios me mostró un sueño: usted tiene que echar al enemigo, el enemigo no se puede apoderar. Yo decreto victoria tres veces en el nombre de Jesús. Usted será glorificado”, declaró el pastor, imponiendo sus manos sobre el mandatario.

Las imágenes muestran a Maduro con los ojos cerrados, recibiendo la oración mientras los presentes entonan cantos evangélicos.

El presidente aseguró luego que el momento lo dejó “fortalecido” y convencido de que “Venezuela está entregada a Jesucristo para siempre”.

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Nicolás Maduro convierte Miraflores en 'altar' de oración

Dos días después, el gobernante encabezó el llamado Encuentro Binacional de Oración por la Paz, también en Miraflores, acompañado de la primera dama Cilia Flores, su hijo Nicolás Maduro Guerra y decenas de pastores evangélicos.

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En ese acto, transmitido en cadena por Venezolana de Televisión (VTV), Maduro leyó un manifiesto religioso y declaró:

“Este palacio presidencial es el palacio del pueblo y, a partir de hoy, es un altar para glorificar a Dios.”

Imagen de cuerpo de nota

También ratificó públicamente a Jesucristo como “señor y dueño de Venezuela”, asegurando que, como presidente, se “radicaliza con Cristo”.

El trasfondo geopolítico: tensiones con Estados Unidos

Los actos religiosos ocurren en un momento de elevada tensión entre Caracas y Washington, tras el despliegue de aeronaves y el envío del portaaviones más grande de Estados Unidos al mar Caribe.

Mientras la Casa Blanca asegura que es una operación contra el narcotráfico, el gobierno venezolano lo denuncia como una “amenaza” y un intento de forzar un cambio político.

El oficialismo insiste en que la respuesta del país debe ser espiritual y de unidad:

Reconozco al único Dios real y verdadero… que protege a nuestra patria”, manifestó Maduro, reforzando la narrativa religiosa con la que ha buscado blindar su imagen en medio del contexto regional.

Las acciones religiosas de Maduro han generado múltiples opiniones a nivel nacional e internacional, especialmente porque ocurre en un año marcado por la incertidumbre política y la escalada militar en el Caribe.

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