El Boletín de Mercado Laboral por Género 2025 del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), revelado este miércoles, advirtió que el 73 % de los jóvenes hondureños que ni estudian ni trabajan (ninis) son mujeres, una cifra que evidencia una brecha generacional y de género que limita el desarrollo económico y social del país.
Según el documento, en Honduras existen 937,000 jóvenes ninis, de los cuales 684,000 son mujeres, un dato que confirma obstáculos estructurales en el acceso a educación, empleo y oportunidades.
Este escenario plantea un desafío urgente: las jóvenes hondureñas están quedando rezagadas en los espacios de inserción productiva y académica, lo que compromete su autonomía económica y acentúa los ciclos de pobreza multidimensional.
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El vínculo con la precariedad laboral femenina
La información del boletín permite comprender las causas que alimentan el crecimiento de mujeres jóvenes ninis. El Cohep señala que solo el 40.9 % de las mujeres mayores de 15 años participa en el mercado laboral, una cifra que lleva años sin mostrar avances significativos.
En contraste, la participación masculina asciende al 73.9 %, lo que refleja una brecha persistente de 33 puntos porcentuales.
Además, más de la mitad de las mujeres ocupadas se concentra en empleos de baja calificación, principalmente en comercio, manufactura y servicios de hotelería y restaurantes.
Estas áreas son caracterizadas por alta informalidad, bajos salarios y poca estabilidad, condiciones que no favorecen la inserción de mujeres jóvenes que buscan su primer empleo o retorno educativo.
El informe también indica que 656,690 mujeres trabajan bajo subempleo, con pocas horas o salarios reducidos, y que 122,000 han dejado de buscar empleo por desaliento, una cifra que duplica la de los hombres.
Este entorno laboral limitado incrementa la probabilidad de que miles de mujeres jóvenes no logren incorporarse a oportunidades formales.
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Desigualdad y riesgos: lo que muestran las páginas uno y dos
Por otro lado, el boletín conecta este fenómeno con un contexto de mayor vulnerabilidad. Según el PNUD, el 63.2% de las mujeres hondureñas vive en pobreza multidimensional, el porcentaje más alto en América Latina evaluada.
Las privaciones más comunes a las mujeres incluyen falta de internet, ausencia de servicios básicos y limitaciones educativas, barreras que impactan directamente en las jóvenes que no estudian ni trabajan, o ninis.
Al mismo tiempo, persisten niveles alarmantes de violencia: 240 mujeres fueron asesinadas de forma violenta en 2024, con una víctima cada 36 horas y con una mayoría entre 15 y 34 años, precisamente el rango de edad donde se concentra la población nini.
El peso electoral de las mujeres
Pese a la exclusión educativa y laboral, el boletín destaca que las mujeres representan el 53.4% de la población nacional y el 52.3% del padrón electoral habilitado para 2025.
Además, 800,000 jóvenes votarán por primera vez, y una mayoría de ellas serán mujeres.
Este contraste subraya que, aunque las jóvenes enfrentan enormes barreras para trabajar o estudiar, constituyen un grupo decisivo en la participación democrática.
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