La tragedia sacudió a una comunidad en Alabama luego de que Noah Burnett, un niño de apenas 7 años, muriera tras un violento ataque de una manada de perros el pasado 22 de julio.

El hecho ocurrió en un camino de tierra poco transitado, cerca de la ciudad de Calera, a unos 56 kilómetros al sur de Birmingham.

Según el informe oficial, el menor conducía un cuatriciclo cuando fue atacado por al menos nueve perros de diferentes razas. Aunque su abuela intentó intervenir, las múltiples mordeduras que sufrió Noah le provocaron la muerte.

“Noah era el alma de la fiesta y siempre estaba sucio; le encantaba estar al aire libre y jugar con la tierra”, expresó su familia en redes sociales.

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Noah no resistió a las múltiples heridas.

Las autoridades confirmaron que los perros no eran callejeros, sino que pertenecían a un residente de la zona, quien entregó voluntariamente a los animales.

“Estamos destrozados por la pérdida del niño y la familia afectados por esta inimaginable pérdida”, declaró el sheriff John Shearon.

Agregó que los animales “se encontraban en propiedad privada antes del incidente”.

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Ocho perros fueron sacrificados

Tras el ataque, la mayoría de los perros involucrados fueron sacrificados. El listado oficial detalla que se trataba de animales mestizos, con cruces de pastor alemán, pitbull, terrier, labrador, sabueso y akita, con edades entre 6 meses y 3 años.

Entre ellos se encontraban tres machos pastor mestizo, un pitbull terrier, dos perras labradoras mixtas, una mezcla de pitbull y terrier, y una de pitbull terrier con akita, esta última de 27 kilogramos.

La investigación sigue en curso para determinar si el propietario enfrentará cargos por negligencia. Mientras tanto, la comunidad de Calera llora la pérdida de Noah, un niño alegre que amaba la naturaleza.

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