Un anciano de casi 97 años, identificado como Otilio Mejía, acudió a la Fiscalía de Choluteca, al sur de Honduras, para denunciar a sus hijos por abandono, al no recibir alimentos ni medicamentos necesarios para su cuidado.

Don Otilio, residente del barrio Valle, contó a Metro TV que vive enfermo y sin recursos.

“Los niños se portan mal conmigo, ni siquiera me miran, y estoy enfermo, cada día me enfermo más y además no tengo dinero”, expresó con tristeza.

El adulto mayor relató que el próximo mes de diciembre cumplirá 97 años y que desde la muerte de su esposa, cuando tenía 67 años, ha vivido solo.

“Estoy solo. Mi señora murió cuando tenía 67 años. Tengo tres mujeres y tres hombres, pero solo una de mis hijas me ayuda”, contó.

Con la voz entrecortada, recordó los nombres de sus hijas: María, Felipa y Susana, y aunque no mencionó todos los nombres de sus hijos varones, lamentó que ninguno se preocupe por él.

“No recuerdo el nombre de uno de ellos… no recuerdo el nombre de ese cabrón”, dijo con resignación.

El caso de don Otilio pone en evidencia una problemática que afecta a miles de adultos mayores en Honduras, pese a que la ley obliga a los hijos a velar por sus padres.

Ley de protección al adulto mayor

Según la Ley Integral de Protección al Adulto Mayor y Jubilados (Decreto 199-2006), los familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad deben proveer alimentos, evitar el maltrato y apoyar emocional y económicamente a los adultos mayores.

El Código de Familia (artículo 282) también establece que los hijos están obligados a alimentar a sus padres si estos carecen de medios, mientras que el Código Penal (artículo 250) sanciona el abandono con penas de prisión y multas.

Don Otilio, a sus casi 97 años, solo pide ser escuchado y recibir el apoyo que por ley y humanidad le corresponde.

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