El padre de los hermanos María Fernanda Torres Sánchez, de 20 años, y Jonathan Mauricio Torres Sánchez, de 18, rompió el silencio desde España tras el asesinato de sus hijos en Tegucigalpa, un crimen que ha conmocionado al país.

En declaraciones a un medio nacional, el progenitor expresó su dolor y consternación al conocer la trágica noticia. “El sábado me avisaron, mi hijo que está aquí lo sabía, me dijo ‘papá tiene que ser fuerte’, no tengo palabras”, relató.

Con la voz entrecortada, recordó a sus hijos como jóvenes de fe y trabajo. “Mis hijos de 18 y 20 años respectivamente. Mi hijo —Jonathan Mauricio— iba a la iglesia, y hace poco mi hija sacó dinero para sacar una moto”, expresó.

Asimismo, destacó el esfuerzo de su hijo menor. “Toda la gente de la comunidad sabe que mi hijo trabajaba, cuando no tenía trabajo se iba a trabajar a una llantera a donde un nieto”, añadió.

Así ocurrió el rapto

El padre también reveló detalles de cómo habrían sido privados de libertad.

“Me contaron que llegaron dos fregados a la casa para sacarlos, el menor —Jonathan Mauricio—, mi hija la mayor —María Fernanda— corrió para avisar a mi esposa, cuando ella salió, montaron a mi hijo, y a -María Fernanda- la jalaron del pelo y la metieron también”, narró.

Mataron a mi nieto

En medio del dolor, recordó otro golpe que sufrió la familia días antes. “Mi esposa va a la iglesia, mi hija mayor es pastora, también mataron a mi nieto en la llantera en Las Casitas y lo mataron también, todo se lo dejamos a Dios”, dijo en referencia al crimen ocurrido el pasado 17 de marzo.

Jonathan Mauricio quería unos tenis

El padre también compartió una conversación reciente con su hijo. “Yo quería viajar en abril para allá —Honduras—, mi hijo menor me decía ‘me va a traer unos tenis’ y yo le dije ‘ahí te los tengo’”, recordó.

Imagen de cuerpo de nota
Agentes de la Policía resguardan la escena del doble crimen.

Un entierro digno

A pesar del dolor, envió un mensaje inesperado. “A los muchachos que hicieron eso, los perdono, no le deseo mal a nadie. Ahora pido ayuda para darles un entierro digno”, expresó.

Los hermanos fueron hallados sin vida la mañana del domingo 29 de marzo en una acera, en la subida a la colonia Altos del Trapiche, donde las autoridades contabilizaron más de 15 casquillos de bala.

La Policía investiga el caso como un posible ajuste de cuentas.

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