Antonio Antúnez Monroy, padre del pequeño Ismael Antonio, de dos años, fallecido tras sufrir quemaduras en el 90% de su cuerpo, compartió detalles del trágico incendio que ocurrió el pasado 13 de enero en su vivienda en la colonia Los Laureles, en La Ceiba, Atlántida.

Según su relato, el incendio inició debido a un cortocircuito en la casa. “Fue un accidente, no es culpa de mi mujer. Ella estaba en la casa, pero el fuego avanzó rápido y quedó en shock”, expresó Antúnez con evidente dolor.

¿Cómo ocurrió?

El padre también explicó que su hija presenció cómo una vela encendida cayó sobre la cabeza del bebé mientras dormía. “Mi bebé logró caminar hasta la puerta. Las llamas no lo tocaron, pero el vapor le causó quemaduras graves”, detalló.

El pequeño Ismael fue trasladado de inmediato al Hospital General Atlántida, donde permaneció bajo atención médica. Sin embargo, debido a la gravedad de las lesiones, falleció este miércoles, dejando a su familia sumida en el dolor.

“Me duele porque es mi hijo, pero tengo a dos hijas y hay que salir adelante”, dijo Antúnez entre lágrimas, mostrando fortaleza ante la pérdida.

La tragedia ha generado consternación en la comunidad, que se solidariza con la familia Antúnez en este difícil momento.

¿Cómo se clasifican las quemaduras según su gravedad?

Las quemaduras se clasifican en primer, segundo y tercer grado según la profundidad de la lesión que generan en la piel. Esta clasificación permite determinar la gravedad del daño y orientar el tratamiento adecuado:

  • Quemaduras de primer grado: Son las menos graves y afectan únicamente la capa más superficial de la piel (epidermis). Suelen causar enrojecimiento, dolor y sensibilidad en la zona afectada, similar a una quemadura por el sol leve.
  • Quemaduras de segundo grado: Afectan tanto la epidermis como la capa subyacente (dermis). Estas quemaduras provocan enrojecimiento más intenso, ampollas y dolor moderado a severo. Pueden tardar semanas en sanar y, en algunos casos, dejar cicatrices.
  • Quemaduras de tercer grado: Son las más graves, ya que dañan todas las capas de la piel e incluso tejidos más profundos, como músculos o huesos. Estas quemaduras pueden aparecer blancas, negras o carbonizadas y, debido al daño en los nervios, la persona podría no sentir dolor en la zona afectada.