La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) capturó en las últimas horas a un pastor evangélico en Lepaterique, Francisco Morazán. Las autoridades suponen al detenido responsable del delito de violación agravada en perjuicio de un adolescente de 17 años.

Según la DPI, el arresto responde a una denuncia formal interpuesta ante las instancias judiciales, lo que activó un operativo de localización inmediata por parte de los agentes de investigación.

Los hechos: un engaño bajo pretexto religioso

De acuerdo con el informe preliminar de las autoridades, los acontecimientos ocurrieron el pasado viernes 1 de mayo. La víctima acudió a una iglesia local con la intención de recibir lecciones de piano.

Sin embargo, el líder religioso aprovechó la privacidad del recinto para abordar al joven.

Bajo el pretexto de realizar un rito espiritual, el sospechoso manifestó su intención de "ungir con aceite" al adolescente.

El relato investigativo detalla que el imputado inició la unción en la cabeza, pero posteriormente extendió el acto a otras partes del cuerpo del menor.

Acto seguido, el agresor presuntamente utilizó la fuerza física para obligar a la víctima a recostarse en el suelo, donde finalmente se consumó el abuso sexual.

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Respuesta policial y proceso judicial

Así las cosas, la denuncia oportuna permitió que la DPI ejecutara la detención del pastor evangélico en un tiempo mínimo tras el hecho suscitado en Lepaterique.

Los agentes encargados del caso destacaron que la efectividad en la localización del sospechoso es clave para asegurar la integridad de las pruebas y el testimonio de la víctima.

Actualmente, el Ministerio Público custodia al detenido y prepara el requerimiento fiscal correspondiente.

El individuo enfrentará un proceso judicial donde se determinará su grado de participación en el delito de violación agravada, una de las figuras penales más severas en la legislación hondureña.

Posible condena según el Código Penal

De acuerdo con el Código Penal de Honduras vigente, en sus artículos 244 y 247, el delito de violación se sanciona con una pena de 9 a 15 años de reclusión.

No obstante, al tratarse de una "violación agravada" por la relación de confianza, autoridad o jerarquía que el guía espiritual ejercía sobre la víctima menor de edad, la pena podría incrementarse significativamente.

Si el órgano jurisdiccional halla culpable al imputado, este podría enfrentar una condena que aumentaría en un tercio o incluso hasta la mitad del máximo establecido.

Esto situaría la pena privativa de libertad en un rango de 15 a 22 años de cárcel, sumado a las penas accesorias de inhabilitación absoluta e interdicción civil que dicta la normativa penal para estos casos.

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